El crecimiento no será homogéneo. La proyección revela que los países de menores ingresos serán los que experimenten las mayores tasas de expansión. Mientras que las economías de altos ingresos verán incrementos moderados (alrededor del 18%), los países de ingresos bajos podrían más que duplicar su generación de residuos, con aumentos superiores al 120%.
En detalle, los países de ingresos bajos pasarán de generar unas 105 millones de toneladas en 2022 a cerca de 239 millones en 2050. En los de ingresos medio-bajos, el volumen crecerá de 638 a más de 1.258 millones de toneladas, mientras que los de ingresos medio-altos alcanzarán los 1.467 millones. En contraste, los países ricos subirán de 754 a 891 millones de toneladas.
El informe también evidencia una fuerte correlación entre nivel de ingresos y generación de residuos. Los países de altos ingresos —que representan solo el 16% de la población mundial— generan el 29% de la basura global. En cambio, los países de bajos ingresos producen apenas el 4%, pese a concentrar cerca del 9% de la población.
Sin embargo, la presión futura estará en las economías emergentes. El crecimiento poblacional, la urbanización acelerada y el aumento del consumo están impulsando una expansión sostenida de residuos en regiones como África subsahariana y Asia del Sur, que liderarán el incremento global en las próximas décadas.
América Latina: avances con desafíos estructurales
En América Latina y el Caribe, la situación refleja una realidad intermedia. La región presenta tasas de recolección relativamente altas en comparación con países de bajos ingresos, pero aún enfrenta problemas en el tratamiento y disposición final. Una parte significativa de los residuos continúa siendo depositada en rellenos no controlados o directamente no se recolecta, replicando un patrón común en economías en desarrollo.
Además, el informe destaca que cerca del 30% de los residuos a nivel global aún se gestionan de forma inadecuada —ya sea mediante vertederos abiertos o sin recolección—, lo que tiene impactos directos en salud pública, emisiones de gases de efecto invernadero y degradación ambiental.
Costo económico y oportunidad
El problema también es financiero. La gestión de residuos ya supera los US$ 250.000 millones anuales a nivel global y podría escalar a US$ 426.000 millones en 2050. En países de ingresos bajos, implementar sistemas básicos podría requerir hasta el 0,8% del PIB, una carga significativa para economías con recursos limitados.
No obstante, el informe plantea una oportunidad: avanzar hacia modelos de economía circular permitiría reducir costos, generar empleo y transformar los residuos en recursos. Actualmente, el sector ya emplea a unos 18 millones de trabajadores en el mundo.