Para Ariadna Gil Pereyra, gerente general de la Cámara Binacional de Comercio e Industria Boliviano Paraguaya, la cercanía geográfica, las similitudes culturales y el idioma compartido facilitaron la generación de negocios y nuevas oportunidades para ambos mercados. “Somos países hermanos, vecinos y con culturas muy parecidas. Trabajar juntos nos permitió compartir experiencias, impulsar inversiones y abrir puertas para que nuestras empresas puedan expandirse y proyectarse de manera más global”.
Según explicó, el crecimiento de la relación bilateral se refleja en una mayor presencia empresarial en ambos sentidos. Mientras las compañías bolivianas continúan instalándose en Paraguay, cada vez más firmas paraguayas encuentran oportunidades para invertir y desarrollar proyectos en Bolivia.
Uno de los sectores con mayor protagonismo es el agro, debido a que ambos países comparten características climáticas y productivas similares. La agricultura sigue siendo una de las áreas clave dentro del intercambio comercial.
A ello se suman los rubros de la construcción y los bienes raíces, en los que empresas bolivianas ya ejecutan inversiones en Asunción, al tiempo que desarrolladoras paraguayas participan en proyectos inmobiliarios en territorio boliviano.
“Tenemos empresas importantes del sector de la construcción trabajando e invirtiendo en Paraguay, pero también sociedades conformadas por empresas paraguayas que hoy desarrollan proyectos inmobiliarios en Bolivia”, comentó Gil.
El intercambio también se extiende a la industria alimenticia, en la que compañías de ambos países lograron posicionarse en los respectivos mercados, así como al sector de seguros, los servicios financieros y la banca.
Según el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), una de las inversiones bolivianas en el país corresponde al grupo financiero Banco Nacional de Bolivia (BNB), que, a través de su filial BNB Corporación Paraguay, adquirió el 35% de las acciones de Zeta Banco en Paraguay. La operación implicó una inyección de capital destinada a expandir sus actividades locales.
Para Gil, este crecimiento responde tanto al potencial económico paraguayo como a un ambiente favorable para la inversión extranjera. “La apertura del Gobierno paraguayo y el apoyo de la Embajada fueron fundamentales para fortalecer el trabajo de la Cámara y generar mayor confianza entre los empresarios”, sostuvo.