Aunque actualmente desarrolla una fuerte faceta como artista visual, Cardona asegura que su primer gran amor siempre fue el cine. “Me formé en Estados Unidos y, antes de esa experiencia, ya había realizado cortometrajes experimentales en Paraguay. Yo soy director de cine. Esa es mi carrera, fue mi primer gran amor”.
El próximo año, además, prevé estrenar Amo, una película en la que viene trabajando desde hace casi 11 años, mientras su proyecto visual continúa desarrollándose en paralelo.
Su incursión en las artes visuales comenzó a partir de la experimentación con fotografías. “El proceso incluyó quemar fotografías fijas con ácido, pintarlas, imprimirlas nuevamente y someterlas a sucesivas transformaciones. Parto siempre de la fotografía y la descompongo manualmente varias veces, la imprimo, la intervengo, vuelvo a fotografiarla y repito el procedimiento hasta llegar a una nueva superficie”, detalló.
En la quinta etapa, la imagen termina impresa manualmente sobre materiales como cuero o pana, alejándose de las categorías tradicionales de fotografía o pintura. Para el artista, la operación tiene más relación con la alquimia que con una técnica pictórica convencional.
“Siempre traté de contar una historia en un cuadro, un fotograma en el cine. Por más abstracto o figurativo que sea lo que haga, trato de que termine contando una emoción”, sostuvo.
Corpus Expositivo representa, según Cardona, el cierre de un ciclo y el inicio de otro. La propuesta está compuesta por tres series que dialogan entre sí y fueron concebidas como un único proyecto autoral. Una de ellas es Exuvia, inspirada en las pieles y estructuras que dejan atrás determinados organismos durante sus procesos de transformación, como el capullo de una oruga antes de convertirse en mariposa.
Para desarrollar esta serie, el artista trabajó durante aproximadamente dos años y medio con grandes piezas de cuero. El material fue sometido a un extenso proceso físico: fue ablandado, lavado, pintado, quemado con ácido, enterrado y nuevamente intervenido hasta alcanzar el resultado final. “Fue un juego de alquimia, una danza con el material”, describió Cardona.
El proceso completo de la muestra demandó aproximadamente dos años y medio. Para el artista, ese recorrido resulta esencial para que una obra consiga transmitir algo al espectador. “Cuando una obra te comunica, no importa que entiendas o no; te hace sentir. Es porque sí sentís el proceso”, afirmó.
Una de las particularidades de Corpus Expositivo es que el propio Cardona decidió asumir el control integral del proyecto. Desde la concepción hasta los últimos detalles técnicos, buscó que la muestra respondiera exclusivamente a su mirada.
“Me animé a que realmente hasta las últimas letras, el último cable, el foco, la intensidad, el gramaje, decida yo”, explicó, definiendo la propuesta como un proyecto de autor y no simplemente como una exposición.
La muestra se despliega en tres espacios de la Manzana de la Rivera: Casa Castelví, donde se presenta El interregno; el Patio de la Galería, destinado a Exuvia; y el Patio Exterior, donde se encuentra una intervención conjunta con el arquitecto Roque Ardissone. Cardona también busca que la experiencia tenga una dimensión sonora y lumínica. Por eso recomienda recorrer la exposición durante la noche, cuando los elementos que acompañan las obras adquieren mayor protagonismo.
Tras su paso por Asunción, parte de este trabajo viajará a Argentina, donde permanecerá durante seis meses en un espacio compartido con otro artista y continuará generando nuevos proyectos a partir de la misma propuesta.