Hace 17 años, el desafío parecía ambicioso: plantar 1 millón de árboles en Paraguay. La meta se alcanzó en cuestión de meses, pero, lejos de detenerse, la iniciativa siguió creciendo. Hoy, A Todo Pulmón Paraguay Respira acumula casi 50 millones de árboles plantados, desarrolla proyectos de acceso al agua potable, educación ambiental e investigación científica, y trabaja con empresas, organismos internacionales e instituciones públicas para ampliar su impacto.
“Tenemos proyectos sociales, iniciativas relacionadas con recursos hídricos, infiltración de acuíferos y disponibilización de agua potable para comunidades indígenas, y trabajamos con centros de investigación para todo el Gran Chaco Americano”, afirmó José Luis Ayala, director de Alianzas Estratégicas de la organización, en una entrevista con InfoNegocios.
La evolución también se refleja en las alianzas que sostiene la organización. Actualmente ejecuta proyectos con la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), la Unión Europea, organismos del Estado y empresas privadas interesadas en fortalecer sus programas de responsabilidad social y ambiental. Sin embargo, Ayala aclara que el objetivo central permanece intacto: seguir reforestando el país y generar conciencia sobre la conservación de los bosques nativos.
Uno de los principales vehículos para lograrlo es Colosos de la Tierra, la campaña insignia de la organización, que este año celebra su 15.ª edición. El concurso, que comenzó como una búsqueda de los árboles más grandes del país, se transformó con el tiempo en una herramienta de educación ambiental y de rescate del patrimonio natural y cultural.
“Queremos que la gente entienda la importancia de nuestros bosques y de esos árboles que llevan decenas o cientos de años formando parte de nuestra historia. La idea es que las personas se apropien de la campaña y se conviertan en protectores de esos colosos”, sostiene Ayala.
La expectativa para este año también apunta a romper marcas. En la edición de 2025 se registraron 1.992 árboles inscriptos, la cifra más alta hasta el momento, y la meta para este año es superar las 2.000 postulaciones.
Las inscripciones permanecerán abiertas hasta el 19 de agosto a través de la página web de la organización. Posteriormente, comenzará el proceso de evaluación y, durante septiembre, se realizarán las tradicionales expediciones, que recorrerán más de 6.000 kilómetros en apenas tres fines de semana para visitar los árboles finalistas en todo el territorio nacional.
Las expediciones reúnen a periodistas, influencers, representantes de empresas patrocinadoras, autoridades y miembros de la organización, quienes recorren comunidades enteras para conocer de cerca las historias detrás de cada árbol.
Justamente, esas historias son las que diferencian a Colosos de la Tierra de otros concursos ambientales. Además de premiar al árbol más grande del Paraguay —tanto de la Región Oriental como de la Occidental—, la competencia incluye categorías como Árbol de la Escuela, Árbol de mi Comunidad, Mejor Fotografía y Áreas Silvestres Protegidas.
“Detrás de cada árbol hay una historia. Hay árboles que vieron nacer ciudades, empresas o familias enteras. Otros fueron el lugar donde generaciones de estudiantes compartieron clases o recuerdos. Eso también queremos preservar”, explica Ayala.
En las categorías comunitarias, el tamaño no siempre es el factor determinante. La historia, el valor cultural y el vínculo que mantiene el árbol con las personas tienen un peso importante en la evaluación, mientras que algunas categorías incluso incorporan votaciones abiertas a través de las redes sociales.
La organización también amplió su radio de acción hacia otras áreas estratégicas. Actualmente impulsa proyectos para garantizar el acceso al agua potable a comunidades indígenas del pueblo nivaclé del Chaco Central, desarrolla programas de educación ambiental con instituciones educativas y avanza en la creación de un centro de investigación y desarrollo sostenible en Filadelfia, pensado para generar información sobre el Gran Chaco Americano que sirva para futuras inversiones, investigaciones y políticas públicas.
«Tratamos de trabajar siempre sobre tres pilares: el ambiental, el social y el educativo. Y eso es posible gracias al apoyo de empresas privadas, organismos internacionales e instituciones como el MADES, Infona, MEC, MOPC, Senatur y la Secretaría Nacional de Cultura», concluye Ayala.
Con casi 50 millones de árboles plantados, una red cada vez más amplia de aliados y una campaña que busca volver a romper récords de participación, A Todo Pulmón demuestra que una idea que nació con la meta de plantar un millón de árboles terminó convirtiéndose en uno de los movimientos ambientales de mayor alcance del país.