Crece hasta 35% anual, pero sin crédito hipotecario: por qué el mercado inmobiliario no encaja en una burbuja clásica

(Por TA) El debate sobre una posible burbuja inmobiliaria en Paraguay vuelve a ganar fuerza en medio del crecimiento acelerado de edificios en altura, principalmente en Asunción. Sin embargo, para David Rodríguez, gerente general de Raíces Real Estate, el país todavía no reúne los elementos centrales que caracterizan a una burbuja clásica, especialmente porque el sistema financiero no funciona como motor principal del aumento de precios.

Rodríguez explicó que el análisis más común sobre burbujas inmobiliarias se centra en el comportamiento del crédito hipotecario, ya que en mercados donde los bancos impulsan masivamente la compra de viviendas, el aumento artificial de demanda puede inflar los valores de forma insostenible. Pero, según el ejecutivo, Paraguay se encuentra lejos de ese escenario porque la mayoría de las operaciones no dependen de préstamos tradicionales.

Rodríguez aclaró que es importante diferenciar entre dos niveles del mercado. Por un lado, el financiamiento de los desarrolladores, donde el 100% de los proyectos inmobiliarios recurre a algún tipo de crédito o estructura financiera con entidades. Por otro, el mercado de compraventa final, donde apenas alrededor del 10% de las operaciones se realiza mediante créditos hipotecarios, mientras que el resto se concreta con fondos propios o esquemas directos con las desarrolladoras.

En ese esquema, la demanda se sostiene en inversores que desembolsan en períodos relativamente breves, normalmente entre tres y cinco años, un modelo que domina especialmente el mercado de departamentos en altura en Asunción.

A partir de esa estructura, Rodríguez planteó que el verdadero factor que explica el auge inmobiliario no se encuentra en el comprador paraguayo promedio, sino en una demanda extranjera que responde a escenarios regionales e internacionales. “La forma correcta de leer nuestro mercado es entender que todo este crecimiento inmobiliario no se da en base a una demanda de paraguayos residentes, sino a un mercado regional”, afirmó.

El ejecutivo señaló que Paraguay se volvió un destino atractivo para inversores que buscan rentabilidad, pero también para quienes desean resguardar capital en activos tangibles. En ese contexto, recordó que el país ya atravesó diferentes olas de inversión extranjera en los últimos 15 años: primero con argentinos, luego con bolivianos y chilenos, y actualmente con un fuerte ingreso de brasileños, además de europeos que llegaron impulsados por la digitalización y el trabajo remoto.

Rodríguez advirtió que el crecimiento del inventario inmobiliario se mantiene en niveles altos. Según indicó, el mercado crece a un ritmo anual de entre 25% y 35%, y en un radio aproximado de un kilómetro se proyecta la entrega de más de 6.000 unidades de departamentos en los próximos dos años. A pesar de ese volumen, sostuvo que el sector todavía no muestra señales concluyentes de colapso o sobrecalentamiento, ya que la demanda sigue absorbiendo gran parte de la oferta.

En cuanto a la sostenibilidad, Rodríguez vinculó el futuro del mercado paraguayo con el contexto global de incertidumbre. Relató que recientes tensiones internacionales incluso alteraron decisiones de inversión y desplazaron el interés hacia Paraguay. Como ejemplo, mencionó la llegada de una misión de corredores brasileños que originalmente planeaba asistir a un congreso inmobiliario en Dubái, pero terminó desembarcando en el país tras la suspensión del evento por motivos de crisis militar.

Finalmente, Rodríguez reconoció que el desafío más fuerte no se encuentra en el segmento premium, sino en la vivienda accesible. Explicó que el precio final de un inmueble se define principalmente por dos factores: el valor de la tierra y el costo de construcción, y que la gran diferencia entre zonas no la marca el cemento, sino el suelo urbano. En esa línea, advirtió que Paraguay necesita soluciones que permitan acercar a la población a los centros de trabajo, mejorar el transporte público y promover la descentralización de los servicios para crear nuevos polos urbanos.

“El gran desafío que tenemos obviamente apunta a la oferta de vivienda accesible”, remarcó Rodríguez, quien sostuvo que sin infraestructura vial eficiente ni un transporte público de calidad, el déficit habitacional seguirá creciendo y el país continuará enfrentando problemas de movilidad y acceso a oportunidades.

Con un mercado impulsado por capital privado y una demanda extranjera que busca estabilidad, Rodríguez concluyó que Paraguay todavía opera bajo una dinámica diferente a la de los países que vivieron burbujas inmobiliarias por sobreendeudamiento. Pero también advirtió que el desarrollo futuro dependerá de políticas urbanas y de planificación territorial que permitan convertir el auge actual en un crecimiento sostenible y equilibrado.

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