“Siempre me gustó, siempre me llamó la atención”, recordó Tatiana. “No tenía problema con el trabajo; siempre fui fuerte”. Esa fortaleza fue puesta a prueba cuando su esposo falleció inesperadamente hace cinco meses. De repente, se encontraba sola con sus tres hijos y un embarazo avanzado. Cinco meses después de la pérdida, Tatiana dio a luz a su bebé, que hoy tiene dos meses.
Incluso en los últimos días antes de dar a luz, Tatiana continuó trabajando. “Trabajé hasta tres días antes de tener a mi hijo. Entregué un mueble un sábado, y el miércoles siguiente ya estaba en el hospital, lista para recibir a mi bebé”, recordó. Para ella, la carpintería no fue solo un trabajo; fue un sostén emocional. “Si no tenía nada que hacer, no sé qué habría pasado conmigo en ese momento”, confesó.
Hoy, Tatiana sigue adelante con su taller en casa. Atiende pedidos de muebles de cocina a medida, trabajando sola en la fabricación y contratando ayudantes solo para las instalaciones. Cada pedido se ajusta al gusto del cliente y se cobra por metro lineal, dependiendo del tamaño, el diseño y el material. Sus trabajos varían: desde cocinas más pequeñas, que puede entregar en 8 a 10 días, hasta proyectos más grandes que requieren entre 15 y 22 días. Recientemente, incluso realizó un pedido de G. 10 a 12 millones.
Los clientes pueden hacer sus pedidos directamente al número +595 975 462472, donde Tatiana recibe consultas, toma medidas y coordina las entregas. “Todos los trabajos son especiales para mí. Agradezco muchísimo a quienes me dan su confianza”, afirmó. Cada mueble terminado no solo representa un ingreso, sino también un paso más hacia la estabilidad de su familia y la continuidad del legado de su esposo.
Sus hijos la observan y aprenden de ella en silencio. Aunque son pequeños para comprender del todo la magnitud de su esfuerzo, ven que su madre enfrenta la vida con determinación y amor. “Mis hijos me motivan todos los días a seguir. Quiero darles un ejemplo de que, aun en la adversidad, se puede salir adelante”, dijo.
Tatiana sabe que ser mujer en un rubro dominado por hombres puede generar prejuicios, incluso de parte de otras mujeres, pero cada cliente que confía en su trabajo le recuerda que su esfuerzo vale la pena. Con manos hábiles y un corazón resiliente, sigue adelante, transformando el dolor en fuerza, los desafíos en oportunidades y su pasión por la carpintería en un ejemplo de esperanza y trabajo bien hecho.