La Semana Santa vuelve a posicionarse como una de las principales ventanas comerciales para la piscicultura paraguaya. El consumo de pescado registra un aumento de entre 20% y 30% en esta temporada, impulsando la producción local y generando nuevas oportunidades para productores que buscan aprovechar la demanda estacional, que cada año gana mayor relevancia dentro del mercado de proteínas.
Simón Ponce, coordinador del rubro de piscicultura del Viceministerio de Ganadería, explicó que este crecimiento está acompañado por condiciones favorables para la producción. Las lluvias recientes permitieron llenar estanques previamente preparados, mientras que las altas temperaturas generaron el escenario ideal para la siembra de alevines, lo que amplía la disponibilidad de peces para la comercialización.
“El aumento está entre un 20% y 30%. Muchos productores tenían sus estanques preparados y con estas lluvias se llenaron. Además, con las temperaturas altas se dio la fecha propicia para poder sembrar alevines”, señaló Ponce en conversación con InfoNegocios, destacando el dinamismo del sector en la previa de la Semana Santa.
Desde el Viceministerio de Ganadería también se impulsan acciones para fortalecer la oferta. En los últimos días se realizaron entregas de alevines de pacú en el departamento de San Pedro, mientras que el Centro Nacional de Producción de Alevines del Paraguay continúa con la provisión de tilapia y pacú a productores interesados en ampliar su producción. Estas iniciativas apuntan a responder a una demanda que se incrementa cada año y que todavía supera la disponibilidad en determinados momentos.
La estructura productiva del sector se concentra principalmente en tilapia y pacú. La tilapia lidera en cantidad de ejemplares, pero el pacú equilibra el volumen total en kilos producidos, lo que permite sostener la oferta para el mercado. “En cantidad hay más producción de tilapia porque son más pequeñas, pero en quilaje están prácticamente empatados entre tilapia y pacú”, explicó el coordinador.
A pesar del crecimiento, el principal desafío sigue siendo la oferta disponible. La demanda aumenta cada año durante la Semana Santa, pero la producción aún funciona como un cuello de botella. Para el sector, esta situación representa al mismo tiempo una oportunidad de negocio, ya que el consumo está asegurado y existe margen para expandir la producción.
“La Semana Santa es un nicho de mercado para los productores. Demanda hay mucho en estas épocas, y la oferta es lo que generalmente limita”, afirmó Ponce. En ese sentido, cada vez más piscicultores ajustan sus calendarios productivos para contar con peces disponibles en estas fechas y aprovechar el mejor momento de comercialización.
El crecimiento también se refleja en el número de actores del sector. Según datos del Viceministerio de Ganadería, la cantidad de productores y asociaciones vinculadas a la piscicultura aumentó entre 5% y 6% en el último periodo, impulsado por nuevos emprendimientos y la expansión de unidades productivas existentes. Además, se incrementaron las solicitudes de asistencia técnica para iniciar proyectos y mejorar la productividad.
Este avance se da en paralelo a reuniones entre el sector público y privado orientadas a fortalecer la piscicultura y otras cadenas pecuarias. Con mayor planificación productiva, nuevas inversiones y una demanda estacional firme, la piscicultura se consolida como una alternativa de negocio con potencial dentro del mercado de proteínas, especialmente en momentos clave como la Semana Santa, donde el consumo de pescado gana protagonismo y abre oportunidades para los productores locales.