¿Puede Paraguay convertirse en un polo regional de inteligencia artificial y generar un cambio de paradigma tecnológico?

El acuerdo anunciado entre Paraguay y la República de China (Taiwán) para desarrollar infraestructura de inteligencia artificial (IA) abrió un debate sobre la capacidad real del país para sostener un proyecto tecnológico de gran escala. Mientras el Gobierno proyecta posicionar a Paraguay como un referente regional en IA, apoyado en su energía renovable, especialistas advierten que el desafío no se limita a la disponibilidad eléctrica, sino que también involucra infraestructura digital, planificación estatal y capacidad de ejecución para competir en una industria dominada por las principales potencias tecnológicas del mundo.

El viaje de Santiago Peña a Taiwán dejó una serie de acuerdos y memorandos que afianzaron aún más la relación con la isla. Uno de ellos fue el acuerdo orientado al desarrollo de infraestructura de inteligencia artificial, que combina la capacidad tecnológica de Taiwán en la producción de semiconductores con la generación de energía renovable de Paraguay. “Hoy Paraguay y Taiwán se unen con el liderazgo de Taiwán en la producción de semiconductores y nuestro potencial en generación de energía renovable y abundante”, expresó Peña.

Este acuerdo, calificado como histórico, abrió el debate sobre cómo se encuentra Paraguay, estructuralmente, para convertirse en un hub de inteligencia artificial.

Para el Dr. Victorio Oxilia, PhD en Energía y exsecretario ejecutivo de la Organización Latinoamericana de Energía (Olade), el acuerdo podría representar “el mayor impacto para el cambio de paradigma tecnológico en el país de las últimas décadas”, aunque su éxito dependerá directamente de la ejecución y de las inversiones complementarias en infraestructura.

“Gran parte del éxito dependerá de la ejecución, el compromiso y la disponibilidad de recursos e infraestructura de energía y de conectividad/comunicación”, sostuvo.

Uno de los primeros cuestionamientos es acerca de la capacidad energética para poder abastecer a industrias de este tipo. En ese sentido, Oxilia explicó que actualmente Paraguay sí dispone de capacidad energética para proyectos de gran escala. En sus palabras, el sistema nacional hoy puede abastecer el consumo interno y alrededor de 1.000 MW de cargas especiales intensivas, principalmente vinculadas a criptominería, con contratos vigentes hasta 2027.

Desde su perspectiva, el proyecto anunciado con Taiwán parte de una dimensión relativamente moderada. “Surge como una entidad semilla de solo 10 MW con participación estatal. Es una propuesta innovadora e interesante. No se trata inicialmente de empresas privadas, sino de una entidad que se supone tendrá una visión estratégica de desarrollo”, explicó.

Además, valoró que el acuerdo contemple fases graduales y progresivas, lo que interpretó como una señal de prudencia.

Mayor infraestructura, mayor inversión

El verdadero desafío podría aparecer más adelante si el país no acelera inversiones en generación, transmisión y conectividad. “El problema podría sobrevenir a futuro si no se realizan inversiones en infraestructura energética, incluyendo generación”, señaló.

Más crítico se mostró Luis Benítez Aguilar, informático y secretario de la Sociedad Paraguaya de Inteligencia Artificial, quien cuestionó la falta de planificación concreta detrás del anuncio gubernamental.

Afirmó que Paraguay arrastra décadas de retrasos en la ejecución de políticas tecnológicas y digitalización estatal, incluso en proyectos mucho más pequeños que el ahora anunciado hub de IA.

“Un data center de 1 megawatt previsto dentro de la Agenda Digital no pudo ser instalado en más de ocho años de ejecución”, recordó, al cuestionar la capacidad operativa del Estado para concretar proyectos de esta magnitud.

Para él, el discurso oficial todavía carece de elementos clave como planes técnicos, cronogramas, financiamiento definido y responsables concretos. “No existe descripción, no existe proyecto, no existe concretamente qué se va a hacer, con qué fondos ni quiénes son los responsables”, afirmó.

Más allá de la energía, ambos especialistas coinciden en que la infraestructura digital será determinante.

Benítez advirtió que Paraguay todavía presenta importantes déficits en conectividad y despliegue de fibra óptica estatal, un aspecto crítico para el funcionamiento de centros de procesamiento de datos e inteligencia artificial.

“Fibra es soberanía”, dijo al cuestionar que gran parte de la infraestructura dependa todavía del sector privado.

El informático recordó que incluso proyectos estatales orientados a conectar escuelas, hospitales y comisarías mediante la Red Nacional de Fibra Óptica siguen sin estar plenamente operativos.

También mencionó que Paraguay aún mantiene atrasos regulatorios vinculados a protección de datos y gobernanza digital, aspectos considerados fundamentales dentro de la economía basada en IA.

Aun con matices diferentes, ambos expertos coinciden en que el acuerdo podría marcar un punto de inflexión para el país.

Para Oxilia, la inteligencia artificial y la energía forman parte de los dos grandes pilares estratégicos de la nueva economía global. “Lo que se está viviendo actualmente, incluso la nueva carrera nuclear y los conflictos entre las grandes potencias del mundo, gira alrededor de los pilares de la nueva economía: energía y tecnología digital”, aseguró.

En ese sentido, consideró que el proyecto podría posicionar a Paraguay “en un sitial incluso superior al de otros países de la región”, siempre que exista capacidad de ejecución y acompañamiento en infraestructura.

La discusión de fondo, sin embargo, parece ir mucho más allá de un datacenter o de una alianza bilateral. El debate pasa por si Paraguay podrá transformar su ventaja energética en una verdadera estrategia de desarrollo tecnológico o si el anuncio terminará siendo otro proyecto ambicioso atrapado entre limitaciones estructurales, falta de planificación y dependencia geopolítica.

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