Con la entrada en vigencia del acuerdo UE-Mercosur el pasado 1 de mayo de 2026, el país comenzó a dar sus primeros pasos en un esquema comercial que abre nuevas oportunidades, pero también plantea desafíos estructurales para su inserción internacional.
El tan esperado acuerdo, que tomó 25 años de negociaciones, abrió las puertas del bloque a un mercado de más de 700 millones de habitantes.
Desde el Ministerio de Industria y Comercio (MIC), el viceministro de Comercio, Alberto Sborovsky, explicó que el trabajo de preparación no fue reciente, sino que se viene desarrollando desde la firma del acuerdo, con un enfoque en adecuar tanto la normativa como las herramientas operativas necesarias para su implementación.
En ese proceso, uno de los ejes centrales fue la coordinación a nivel regional para la distribución de cupos dentro del Mercosur, así como el desarrollo de instrumentos internos que permitan canalizar esos beneficios hacia los exportadores locales. En ese marco, el MIC avanzó en la elaboración de proyectos de resoluciones vinculados a la asignación de cupos para productos como azúcar y biodiésel, en conjunto con el sector privado.
A nivel operativo, el país ya cuenta con herramientas en funcionamiento. Entre ellas, la Ventanilla Única de Exportación (VUE) permite actualmente la emisión de certificados de origen, ahora adaptados a los requerimientos del acuerdo con la Unión Europea.
Este nuevo esquema incorpora un formulario específico que puede ser suscripto tanto de forma autógrafa como digital, reemplazando al certificado de “Área General” utilizado anteriormente.
Otro componente relevante es la implementación del Registro de Establecimientos con Trazabilidad Socioambiental (Retsa), que estará bajo la órbita del MIC y será determinante para cumplir con los estándares exigidos por el mercado europeo.
En paralelo, se llevaron adelante capacitaciones y jornadas informativas dirigidas a operadores comerciales, certificadoras y despachantes de Aduanas, con el objetivo de preparar al sector privado para este nuevo escenario.
Impacto a largo plazo
A pesar de este avance institucional, el impacto del acuerdo no será inmediato. Según Sborovsky, se espera que el efecto sea gradual, teniendo en cuenta que la mayor parte de las exportaciones paraguayas aún se concentra dentro del Mercosur.
De acuerdo con datos del Banco Central del Paraguay, a marzo de este año las exportaciones a los países miembros del Mercosur representaron el 71,4% de los envíos del país.
En cuanto a los productos con mayor potencial en esta primera etapa, el foco seguirá puesto en rubros tradicionales como carne, cuero, arroz y madera, principalmente bienes primarios. “También hay expectativas de que aumenten otras exportaciones, como confecciones y alimentos”, añadió el viceministro.
El acceso al acuerdo está habilitado para todas las empresas registradas en la VUE, siempre que cumplan con las exigencias sanitarias, fitosanitarias y técnicas requeridas por la Unión Europea, lo que introduce un filtro de calidad que podría marcar diferencias en la capacidad exportadora.
En este mercado, Paraguay deberá medirse con economías de mayor escala dentro del mismo bloque, como Brasil y Argentina. Si bien el país cuenta con costos competitivos en varios sectores, enfrenta desventajas logísticas importantes, principalmente por los costos de transporte.
“Tenemos costos de transporte más altos, sin contar la distancia, ya que nuestras exportaciones salen del país principalmente por vía fluvial o terrestre”, dijo Sborovsky.
La entrada en vigencia del acuerdo marca el inicio de un proceso en el que la clave estará en transformar ventajas productivas en competitividad real, en un mercado que exige estándares más altos y una mayor sofisticación de la oferta exportadora.
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