Hace 14 años, cuando las redes sociales carecían del protagonismo actual para los emprendedores, Sadi Villagra de Vallejos y su familia decidieron apostar por el rubro del calzado. Lo que inicialmente era una actividad comercial dedicada a la venta de ropa y calzados se transformó en un proyecto propio de fabricación, con un fuerte enfoque en las ventas a través de las redes sociales.
La marca lleva el nombre de su hija Romy y surgió gracias al espíritu emprendedor de sus hijos, quienes la animaron a apostar por la producción propia. Desde entonces, el emprendimiento, con base en Caacupé, sigue funcionando con esa misma esencia familiar.
“Mis hijos siempre fueron muy emprendedores y les gustaba el trabajo familiar. Mi hija me dijo: ‘¿Por qué no mandamos fabricar nuestros propios calzados?’”, recordó Sadi en conversación con InfoNegocios.
La producción comenzó en 2012 con modelos sencillos, pero pronto encontraron una oportunidad en la fabricación de diseños personalizados, y es justamente ese el principal diferencial de la marca.
A diferencia de muchas empresas que trabajan con catálogos cerrados, Calzados Romy recibe fotografías o referencias enviadas por los clientes. Si el equipo de zapateros considera que el diseño puede realizarse, el pedido se acepta y se fabrica especialmente para esa persona.
“El cliente manda el modelo que quiere y preguntamos a nuestros zapateros si pueden hacerlo. Si saben sacar el molde y fabricar el diseño, se realiza”, explicó.
Gracias a esta modalidad, el emprendimiento ha producido una amplia variedad de modelos personalizados, incluyendo uno de los más llamativos y solicitados actualmente: los zapatos para payasos.
Según Sadi, este tipo de calzado registra una demanda creciente debido a la capacidad de sus artesanos para adaptarse a diseños poco convencionales. Los precios varían según el modelo, los materiales y los colores utilizados, pero pueden rondar los G. 500.000 o incluso superar esa cifra en los diseños más elaborados.
Todos los productos son fabricados con cuero nacional, una característica que la emprendedora destaca como parte de su apuesta por la calidad y la producción local.
Actualmente, Calzados Romy trabaja exclusivamente por encargo. No cuenta con una tienda física y las entregas se realizan mediante envíos, encomiendas o servicios de delivery a diferentes puntos del país.
Sin embargo, la familia ya proyecta un nuevo paso para el crecimiento de la marca, ya que la idea es que entre finales de este año y los primeros meses del próximo puedan abrir un pequeño outlet en Fernando de la Mora para acercar sus productos a más clientes.
Más allá de los planes de expansión, Sadi asegura que el objetivo sigue siendo el mismo que cuando comenzaron: ofrecer calidad y una atención cercana.
“Tratamos de hacer buenos productos para que la gente quede conforme. Si un calzado le queda grande o chico al cliente, buscamos la manera de solucionarlo o cambiarlo. Queremos satisfacer a nuestra clientela”, afirmó.