La celebración encuentra al sector atravesando una profunda transformación. Tanto las farmacias como la industria farmacéutica nacional coinciden en que el mercado evolucionó significativamente durante los últimos años, impulsado por la digitalización, una mayor conciencia sobre la prevención y el fortalecimiento de la capacidad productiva local.
Para Esperanza Garcete, presidenta de la Cámara de Farmacias del Paraguay (Cafapar), las farmacias dejaron de ser únicamente puntos de venta de medicamentos para convertirse en espacios de orientación y acompañamiento a los pacientes.
“Hoy las farmacias brindan asesoramiento, controles básicos de salud y, muchas veces, son el primer lugar al que acuden las personas cuando tienen una inquietud relacionada con su bienestar”, señaló.
La dirigente destacó que el contacto directo con la comunidad permite detectar necesidades y orientar a los pacientes para que consulten a tiempo con profesionales de la salud, evitando complicaciones mayores.
Desde la perspectiva industrial, el crecimiento también se refleja en la capacidad productiva alcanzada por Paraguay.
Según Hernán Streber, presidente de la Cámara de la Industria Química Farmacéutica del Paraguay (Cifarma), la discusión del sector ya no gira únicamente en torno a la importación de medicamentos, sino a cuánto puede producir el país y cuánto está en condiciones de exportar.
“Paraguay desarrolló una capacidad industrial, tecnológica y profesional que le permite fabricar medicamentos cada vez más complejos y competir en mercados internacionales”, afirmó.
Actualmente, la industria farmacéutica paraguaya exporta productos a países de la región y de Centroamérica, consolidando una tendencia que posiciona al sector como una actividad estratégica para la economía nacional.
Uno de los puntos en los que coinciden Cafapar y Cifarma es el crecimiento de la cultura de la prevención.
La demanda de suplementos, vitaminas y productos orientados al bienestar registra un aumento sostenido, impulsado por consumidores cada vez más interesados en mantener hábitos saludables, realizar actividad física y prevenir enfermedades antes de que aparezcan.
Streber destacó, además, el impacto de nuevas alternativas terapéuticas, como los tratamientos basados en GLP-1 para la diabetes y el control de peso, que están transformando el mercado farmacéutico a nivel global y también en Paraguay.
Por su parte, Garcete considera que el desafío del país pasa por profundizar esa visión preventiva.
“Debemos ayudar a que las personas adopten hábitos más saludables, mejoren su alimentación y comprendan la importancia de prevenir antes que curar”, sostuvo.
Los cambios también se reflejan en el comportamiento de los clientes.
De acuerdo con los referentes del sector, el consumidor paraguayo tiene hoy más información, compara precios, analiza marcas y exige mayores estándares de calidad, seguridad y trazabilidad.
Esta realidad obliga a toda la cadena farmacéutica, desde los laboratorios hasta las farmacias, a elevar permanentemente sus niveles de servicio y atención.
“Hoy el paciente está mucho más informado y exige productos confiables y atención de calidad”, explicó Streber.
Otro de los grandes motores del cambio es la tecnología. La digitalización, el comercio electrónico y los servicios de delivery modificaron la forma en que los consumidores acceden a medicamentos y productos de bienestar. Las farmacias incorporaron herramientas digitales para mejorar la atención y optimizar sus operaciones, mientras que la industria aprovecha el análisis de datos y la inteligencia artificial para comprender mejor las tendencias de consumo.
Sin embargo, ambos dirigentes coinciden en que el crecimiento de los canales digitales debe estar acompañado por controles adecuados.
En ese sentido, remarcaron la necesidad de garantizar que la comercialización de medicamentos y suplementos se realice exclusivamente a través de establecimientos habilitados y bajo supervisión sanitaria.
A pesar de los avances, el sector todavía enfrenta importantes desafíos. Desde Cafapar señalan que persisten diferencias en la distribución geográfica de las farmacias, con algunas zonas mejor cubiertas que otras, aunque destacan que la brecha entre Asunción y el interior se redujo considerablemente gracias a la capacitación permanente y al mayor protagonismo de los químicos farmacéuticos.
Por otro lado, Cifarma identifica como prioridades la previsibilidad regulatoria, la disponibilidad de profesionales especializados y el fortalecimiento institucional de los organismos de control.
“La tecnología puede adquirirse, pero formar talento humano requiere tiempo. Necesitamos más químicos farmacéuticos y técnicos especializados para acompañar el crecimiento de la industria”, advirtió Streber.
Más allá de los números del mercado, ambos referentes coinciden en un concepto central: el medicamento es mucho más que un producto comercial.
Mientras la industria trabaja para fortalecer la capacidad productiva nacional y avanzar hacia una mayor soberanía sanitaria, las farmacias continúan siendo el eslabón más cercano al ciudadano dentro del sistema de salud.