Paraguay tiene una ventaja energética que pocos países de la región pueden mostrar: una matriz limpia, abundante y renovable. Sin embargo, el gran desafío ya no pasa solamente por producir electricidad, sino por convertir esa disponibilidad en infraestructura capaz de acompañar el crecimiento económico, atraer inversiones y sostener nuevos polos productivos. En esa agenda se inscribe la reciente reunión entre la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) y representantes del Banco Alemán de Desarrollo KfW.
El encuentro permitió revisar el avance de proyectos en ejecución, analizar nuevas operaciones de cooperación y presentar el plan maestro de la ANDE, que contempla las inversiones necesarias en transmisión y distribución dentro del Sistema Interconectado Nacional. Según explicó el presidente de la estatal, Félix Sosa, KfW ya viene acompañando obras relevantes para el país, entre ellas proyectos de transmisión vinculados al fortalecimiento del sistema eléctrico nacional.
Uno de los focos principales está puesto en el Chaco, una región que atraviesa una transformación económica acelerada. La construcción del corredor bioceánico, el avance de la agroindustria, el crecimiento de la producción y el interés por nuevos parques industriales elevan la necesidad de contar con mayor potencia disponible y mejor calidad de suministro. En ese contexto, la infraestructura eléctrica se vuelve un requisito para que la inversión privada pueda instalarse y operar con previsibilidad.
Sosa sostuvo que el crecimiento chaqueño ya no responde únicamente a la ganadería tradicional, sino a un cambio de perfil productivo.
“Anteriormente, la gente solamente se dedicaba a la ganadería; hoy en día eso está migrando hacia una agroindustria”, señaló en contacto con InfoNegocios. Además, remarcó que para el desarrollo agrícola la energía es fundamental, especialmente cuando se requiere riego, ya que esos sistemas dependen directamente de la electricidad.
El presidente de la ANDE también afirmó que el consumo eléctrico en el Chaco está creciendo con fuerza y que la institución tiene la obligación de acompañar ese dinamismo. La lectura es clara: si la región quiere consolidarse como un polo logístico, agroindustrial y de servicios, necesitará una red más robusta, con capacidad para responder a una demanda creciente.
La planificación de la ANDE apunta justamente a ordenar ese crecimiento. De acuerdo con Sosa, la institución trabaja con un horizonte de 10 años para obras de transmisión y distribución, y de 20 años para generación. Actualmente, la estatal tiene obras en proceso de ejecución a nivel de transmisión por unos US$ 375 millones, además de otros proyectos en licitación y con financiamiento de bancos multilaterales.
A la cooperación internacional se suma otra herramienta que empieza a ganar peso en la estrategia de inversión: el leasing operativo. Esta modalidad permite a la ANDE ejecutar infraestructura eléctrica mediante contratos de arrendamiento de hasta 15 años, en los que un proveedor privado financia y mantiene la propiedad inicial de activos como líneas, subestaciones o transformadores, mientras la estatal paga una cuota fija mensual en dólares. Al finalizar el contrato, la ANDE puede comprar los activos a valor residual, renovar el acuerdo o devolverlos, aunque en la práctica la compra suele ser el camino elegido.
No se trata de una figura nueva para la institución. La ANDE utiliza el leasing operativo desde 1997, cuando se aplicó por primera vez para la línea de 66 kV Horqueta-Concepción, ejecutada por el consorcio REDELEC S.A. La diferencia es que históricamente pocas obras se desarrollaron bajo esta modalidad, mientras que ahora la institución prevé ampliar su uso para acelerar proyectos necesarios.
Entre sus ventajas, el leasing operativo permite distribuir el costo de inversión en el tiempo, sin exigir un desembolso inicial elevado. También reduce los tiempos frente a los créditos internacionales, que pueden requerir procesos de aprobación de hasta dos años con organismos multilaterales. En este caso, la autorización del Ministerio de Economía y Finanzas, a pedido de la ANDE, permite avanzar en plazos más cortos.
Otro punto relevante es que esta modalidad no se registra como deuda pública, sino como gasto operativo, lo que ayuda a proteger los indicadores de endeudamiento del Estado. Para una empresa estatal que necesita ejecutar obras de gran escala, esto representa una alternativa para diversificar fuentes de financiamiento sin depender exclusivamente de préstamos tradicionales.
Actualmente, la ANDE tiene 11 proyectos previstos bajo leasing operativo, orientados a fortalecer el Sistema Interconectado Nacional, con énfasis en el sistema metropolitano y en zonas donde la demanda crece con mayor rapidez. La combinación de cooperación multilateral, leasing operativo y planificación de largo plazo muestra que la infraestructura eléctrica se convirtió en una pieza central de la agenda económica.
En el caso del Chaco, la ecuación es todavía más evidente. La región tiene tierra, producción, logística en expansión y una nueva conectividad internacional en desarrollo. Lo que necesita ahora es potencia eléctrica suficiente para transformar ese potencial en inversiones concretas. Por eso, la ANDE busca que la energía limpia del Paraguay deje de ser solo una ventaja comparativa y se convierta en infraestructura real para crecer.