Mientras varios sectores de la economía siguen buscando ganar velocidad, la banca paraguaya mantiene el pie en el acelerador. El primer semestre de 2026 dejó un dato que explica buena parte del buen momento del sistema financiero: los depósitos crecieron más rápido que los créditos, lo que les da a los bancos mayor capacidad para seguir prestando dinero a familias, empresas y nuevos proyectos.
Los últimos datos del Banco Central del Paraguay (BCP) muestran que, al cierre de mayo, los depósitos alcanzaron G. 185,5 billones, lo que representa un crecimiento interanual del 6%. En el mismo período, la cartera de créditos llegó a G. 186,4 billones, con un aumento del 3,25%.
En conversación con InfoNegocios, la presidenta ejecutiva de la Asociación de Bancos del Paraguay (Asoban), Liz Cramer, explicó que este comportamiento fortalece al sistema financiero porque le permite seguir acompañando el crecimiento de la economía y responder a una demanda de créditos que continúa firme.
Además, un mayor volumen de depósitos genera más liquidez para los bancos y favorece una mayor competencia entre las entidades, algo que también termina beneficiando a los clientes a través de mejores condiciones de financiamiento.
No es el único indicador que deja buenas noticias. La calidad de la cartera también sigue mostrando una evolución favorable. La morosidad cerró mayo en 2,44%, por debajo del 2,55% registrado un año atrás, lo que demuestra que el crédito sigue creciendo sin que aumenten de manera significativa los problemas de pago.
Los créditos que más crecieron
No todos los segmentos avanzaron al mismo ritmo. Los préstamos para servicios fueron los que mostraron el mayor crecimiento durante los primeros cinco meses del año. La cartera llegó a G. 24,3 billones, tras expandirse un 29,5% frente al mismo período de 2025.
El crédito al consumo tampoco perdió fuerza. Alcanzó G. 35,5 billones y registró un crecimiento del 23%, consolidándose como el segmento más importante del sistema financiero. Hoy representa cerca del 20% de toda la cartera bancaria.
También se mantuvo firme el financiamiento para vivienda. Los préstamos destinados a este sector llegaron a G. 10,3 billones, con una expansión del 25%, mientras que los créditos para construcción crecieron 8% y alcanzaron G. 5,1 billones.
En el reparto de la cartera total, después del consumo aparecen agricultura y comercio mayorista, cada uno con cerca del 14% de participación, seguidos por servicios, que concentra alrededor del 13%.
Aunque los números son positivos, el semestre también dejó algunos desafíos para los bancos. Uno de los principales fue captar más recursos en guaraníes para poder sostener la creciente demanda de créditos sin perder competitividad en las tasas de interés.
A eso se sumó la volatilidad del dólar, que obligó a muchas entidades a acompañar más de cerca a los clientes con operaciones en moneda extranjera. Según Cramer, si bien los bancos cuentan con herramientas para reducir ese riesgo, durante este semestre ese asesoramiento cobró todavía más importancia.
Otro frente que sigue demandando inversiones es la tecnología. La digitalización ya forma parte del negocio bancario y cada año requiere mayores recursos, especialmente en materia de ciberseguridad.
“La inversión seguirá siendo una prioridad. La necesidad de contar con mayores niveles de seguridad, así como de aprovechar mejor la información y los datos que genera la economía, hace necesaria una inversión permanente”, señaló la titular de Asoban.
Ese proceso también está cambiando la forma en que los bancos se relacionan con sus clientes. Gracias al análisis de datos, hoy es cada vez más común recibir ofertas de créditos preaprobados o acceder a nuevos productos financieros directamente desde los canales digitales, sin realizar trámites presenciales.
Lo que viene para el segundo semestre
Las perspectivas para la segunda mitad del año siguen siendo optimistas. Desde Asoban consideran que, mientras la economía mantenga su ritmo de crecimiento, la demanda de financiamiento continuará aumentando.
Si bien consumo, servicios y vivienda seguirán siendo protagonistas, también aparecen nuevas oportunidades para la industria, especialmente en empresas vinculadas al régimen de maquila y a las cadenas internacionales de producción, donde las pequeñas y medianas empresas paraguayas están ganando cada vez más espacio.
Otro eje seguirá siendo la inclusión financiera. Actualmente, unos 2,3 millones de personas ya tienen acceso al crédito en Paraguay, una cifra que refleja el avance del sistema en los últimos años. Sin embargo, Cramer considera que todavía queda trabajo por hacer, principalmente en educación financiera, para que más paraguayos puedan aprovechar de manera responsable los servicios que ofrece la banca.
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