Según Paul Grimm, gerente de Relaciones Públicas e Institucionales de Casa Rica, el 2025 cerró con resultados positivos para el rubro supermercadista, con un crecimiento superior al 10%, considerado significativo para el sector. Sin embargo, el primer trimestre de este año mostró una desaceleración en el consumo. “No tuvo la misma intensidad, principalmente por la falta de circulante en la calle”, explicó.
En este contexto, la Semana Santa aparece como una oportunidad para revertir la tendencia. “El sector está esperanzado en que haya un repunte en estas fechas y refuerza todos los detalles para satisfacer la demanda”, señaló Grimm.
El comportamiento del consumidor durante esta época responde, en gran medida, a patrones culturales profundamente arraigados. Productos como el queso Paraguay, el almidón de mandioca y los huevos frescos lideran históricamente la demanda, impulsados por la preparación de comidas tradicionales como la chipa. A estos se suman carnes para asado, pescados de río y de mar, como sardinas y bacalao, además de bebidas como vino y cerveza.
También crece la demanda de alimentos listos para consumir, especialmente desde las rotiserías, en respuesta a un estilo de vida cada vez más acelerado. “Facilitan mucho las necesidades gastronómicas en una época en que la gente dispone de menos tiempo”, agregó el vocero de Casa Rica.
El movimiento en supermercados suele concentrarse en días específicos. De acuerdo con Grimm, el mayor flujo de clientes se registra entre el martes y el Miércoles Santo, con un segundo pico durante el fin de semana de Pascuas. “Quienes viajan hacen sus compras con anticipación, mientras que quienes permanecen en la ciudad distribuyen sus compras de otra manera”, detalló.
Desde la perspectiva del comercio en general, la estacionalidad también juega un rol determinante. Para Andrés Samudio, gerente general del Grupo MT, grupo propietario de cadenas como Ahorrazo y Kingo, la Semana Santa genera un incremento en categorías específicas, principalmente vinculadas a la alimentación, pero también en otros rubros.
“El consumidor paraguayo está muy acostumbrado a la preparación artesanal de la chipa, lo que impulsa la venta de productos como aceite, choclo y almidón, además de pescados y sardinas”, explicó. Asimismo, se observa un aumento en el consumo de carnes alternativas, en línea con las tradiciones religiosas que limitan el consumo de carne vacuna en determinados días.
El movimiento turístico interno también dinamiza otros segmentos del mercado. “Hay un pico en productos relacionados al camping, como sillas, toldos y equipamientos en general, porque muchas personas aprovechan la semana para salir de la ciudad y disfrutar del interior”, indicó Samudio.
Un factor relevante de este año es la ubicación de la Semana Santa en el calendario. A diferencia de otros años, en 2026 coincide con el cierre del mes, un momento en el que, generalmente, hay mayor disponibilidad de recursos en los hogares. “Eso influye directamente en el consumo. Se espera un nivel superior al del año pasado justamente por esa razón”, afirmó.
En términos de comportamiento, las ventas en este segmento, según Samudio, se concentran principalmente entre el Miércoles y el Jueves Santo. Luego, el viernes registra menor actividad comercial, seguido de un fin de semana más tranquilo.
A pesar de que ambos referentes coinciden en que el consumo general viene mostrando señales de desaceleración, también destacan el carácter resiliente de estas fechas. “Siempre mantenemos la esperanza de que en temporadas como esta el consumo repunte. El paraguayo suele apostar al consumo en Semana Santa, como lo hace todos los años”, sostuvo Samudio.