La tendencia quedó reflejada durante el panel “Inversión con impacto: financiando el desarrollo sostenible del Paraguay”, realizado en el marco del Congreso Internacional de RSE y Sostenibilidad 2026 de la ADEC. Allí, representantes de algunos de los proyectos más relevantes que se desarrollan en el país analizaron cómo las grandes inversiones pueden convertirse en motores de transformación económica, social y ambiental.
Flavio Deganutti, CEO de Paracel, y Liliana Luna, especialista ambiental sénior de la Constructora T&C para el Proyecto Costanera Sur, coincidieron en que el desafío no consiste únicamente en atraer capital, sino también en lograr que este genere un impacto positivo y sostenible en los territorios donde se instala.
Transformar territorios
Paracel es uno de los proyectos más grandes de la historia del país: la primera planta de celulosa de Paraguay, que actualmente se desarrolla en el departamento de Concepción.
Para Deganutti, el proyecto representa mucho más que una inversión industrial. Constituye una oportunidad para transformar una región históricamente asociada a menores niveles de desarrollo económico.
Recordó que, hace poco más de una década, gran parte de la zona donde hoy opera la empresa estaba compuesta por pasturas degradadas, con escasa actividad económica y pocas oportunidades de empleo formal.
“Hace años había poca actividad económica, pocos empleos formales y poco desarrollo. Hoy estamos construyendo una nueva realidad productiva para la región”, sostuvo.
Paracel cuenta con unas 150.000 hectáreas plantadas y avanza en la construcción de la planta industrial y de un puerto fluvial propio en Concepción, una infraestructura considerada estratégica para conectar la producción con los mercados internacionales.
La compañía también impulsa un modelo que combina producción y conservación. Según explicó Deganutti, cerca del 22% de las áreas vinculadas al proyecto permanecen protegidas, formando corredores biológicos que permiten mantener la conectividad de los ecosistemas.
“Siempre protegemos todo lo que está alrededor. Las áreas preservadas deben estar conectadas porque ahí se construyen los caminos naturales para la fauna”, especificó.
Más allá de la inversión industrial, destacó el impacto social generado por la iniciativa. Según datos compartidos durante el panel, el proyecto ya alcanzó, de alguna manera, a unas 22.000 personas en Concepción, a través de empleos directos, programas productivos, proveedores locales y el fortalecimiento de pequeñas industrias asociadas a la cadena forestal.
Más allá del capital
Más allá de su magnitud económica, Paracel plantea un modelo donde la generación de empleo, el desarrollo de proveedores locales, la conservación ambiental y la transformación territorial forman parte del impacto esperado. Bajo esta lógica, el éxito de una inversión ya no se mide únicamente por su rentabilidad, sino también por los beneficios que logra generar en su entorno.