Para Oscar Elizeche Lando, runner y organizador de eventos deportivos, el auge del running también refleja un cambio cultural. “Hace 15 o 20 años, lo que estaba de moda era la fiesta, el alcohol o el cigarrillo. El que hacía dieta o salía a correr era visto como un bicho raro. Hoy ocurre exactamente lo contrario. Ser saludable también se volvió algo aspiracional y eso habla de un cambio muy positivo”.
Elizeche considera que antes predominaba mucho la cultura del tener y del aparentar. “Ahora siento que las personas valoran más el ser, el bienestar, la salud y la calidad de vida”, afirmó. A su criterio, el running fue la puerta de entrada a esa nueva forma de vivir.
“Después llegaron el gimnasio, el yoga, la alimentación saludable y otras disciplinas, pero creo que el running fue el puntapié inicial de todo este movimiento”, sostuvo.
Aunque hoy las carreras de calle forman parte de la agenda habitual de los fines de semana, la movida comenzó a ganar fuerza hace unos diez o doce años.
“Antes, correr era algo reservado para atletas de alto rendimiento. A partir de 2014, aproximadamente, comenzaron a aparecer más carreras de 5 y 10 kilómetros organizadas por marcas y, con el nacimiento del Paraguay Marathon Club, el deporte terminó de despegar”, explicó.
Ese crecimiento, asegura, permitió “democratizar” el running.
“Antes parecía una disciplina inaccesible para quien no era deportista profesional. Hoy, cualquier persona que trabaja, estudia o simplemente quiere sentirse mejor puede incorporarlo a su rutina”, comentó.
“Muchas personas empezaron porque estaba de moda, pero después descubrieron que bajaban de peso, dormían mejor, mejoraban su capacidad pulmonar o, simplemente, se sentían más felices. Ninguna moda dura tanto tiempo si no genera resultados reales”, agregó Elizeche.
Uno de los aspectos que más destaca del running es que la competencia no está en superar a otros corredores.
“La gente piensa que una carrera consiste en ganarle al de al lado, pero, en realidad, competís contra vos mismo. Con toda la tecnología que existe hoy, cada uno conoce su ritmo, sus tiempos y busca mejorar su propia marca. Esa es la verdadera satisfacción”, señaló.
El crecimiento también se refleja en el perfil de los participantes. Si bien la mayoría de las competencias establece los 18 años como edad mínima, cada vez aparecen más categorías infantiles y también corredores de edades avanzadas.
“No existe un techo. En competencias internacionales como el Ironman vimos personas de más de 70 años e incluso una participante de 82 años. Eso demuestra que correr puede acompañarte durante toda la vida”, enfatizó.
En cuanto a las distancias, anteriormente predominaban las carreras de 5 kilómetros, pero hoy la media maratón de 21 kilómetros gana cada vez más adeptos.
“La mayoría de quienes empiezan con 10 kilómetros ya tienen como objetivo llegar a los 21. La maratón de 42 kilómetros sigue siendo un desafío mayor porque requiere una preparación específica, pero hasta los 21 kilómetros cualquier persona con una condición física razonable puede llegar entrenando entre 45 minutos y una hora por día”, resaltó Óscar Elizeche.