A menos de dos horas en auto desde Asunción, dependiendo del tránsito y del punto de partida, Paraguarí puede ser una opción tanto para un paseo de un día como para una escapada de fin de semana. Y aunque los cerros son probablemente su imagen más reconocida, hoy la propuesta turística permite armar un recorrido bastante completo para todo tipo de gustos.
La ingeniera Alba Fernández Baruja, presidenta de la Asociación de Emprendimientos Turísticos de Paraguarí (Asetur), cuenta que el gremio reúne actualmente a más de 40 asociados, entre propietarios y gerentes de establecimientos turísticos y gastronómicos, además de emprendedores vinculados con actividades turísticas.
“Hoy ya podemos ofrecer paquetes turísticos a grupos, organizaciones y agencias”, señaló Fernández, quien destacó que el objetivo es seguir posicionando a Paraguarí como un destino turístico con una oferta cada vez más integrada.
Paraguarí y sus paradas obligatorias
Si hay que armar una lista de lugares que vale la pena conocer, los cerros ocupan naturalmente uno de los primeros lugares.
El Cerro Perõ es uno de los símbolos naturales de la ciudad y, desde su mirador, permite observar otras elevaciones de la zona. También están el Cerro Santo Tomás, el Cristo Redentor, el Cerro Hû y el Mbatoví, que forman parte del paisaje serrano que caracteriza al municipio.
Al pie del Cerro Hû existe también un Parque Ecológico y Recreativo que ofrece un caminero de aproximadamente dos kilómetros, con áreas verdes ideales para picnic y zonas de recreación.
Y para quienes quieren sumar deporte al paseo, también están lugares como Cerro Hû Padel, donde una partida de pádel puede convertirse en parte de la experiencia de la escapada, con las vistas a las serranías como protagonistas.
Historia para caminarla
La antigua estación ferroviaria, ubicada a los pies del Cerro Hû, forma parte de la memoria de una ciudad que estuvo fuertemente vinculada al ferrocarril. El edificio y su entorno hoy se integran a propuestas culturales y turísticas.
También forman parte del circuito el antiguo casco de la estancia jesuítica, actualmente sede de la Gobernación, y el Museo de la Artillería, entre otros espacios que permiten conocer diferentes capítulos de la historia local.
La ciudad fue fundada en 1775 por Agustín Fernando de Pinedo y, muchos años después, el 18 de agosto de 1960, pasó a constituirse oficialmente como distrito.
Una ciudad que también saborea
En cuanto a las comidas, Paraguarí tiene sus propios clásicos.
Una parada prácticamente obligatoria es Frutería Paraguarí, ubicada en el kilómetro 66 de la Ruta PY01. El portal oficial Visit Paraguay la define como uno de los sitios más emblemáticos del departamento y un punto de parada obligado para visitantes y turistas.
Su tradicional ensalada de frutas es uno de esos sabores que ya están asociados a la ciudad y que muchos viajeros incluyen entre las cosas que hay que probar. La propuesta, sin embargo, va mucho más allá: comidas típicas como mbejú, pajagua mascada, sopa paraguaya, chipa y pastel mandi’o, además de minutas, dulces, café y cocido quemado.
Incluso en las reseñas de viajeros aparece repetidamente la ensalada de frutas como uno de los clásicos del lugar, al punto de que algunos visitantes la consideran parte indispensable de la parada.
Otra parada con identidad propia es Chipa So’o Ña Minu, donde la tradicional chipa so’o se elabora artesanalmente y conserva un sabor casero que se convirtió en referencia para quienes viven en la zona y para los viajeros que pasan por Paraguarí.
Y después están esos pequeños secretos gastronómicos que hacen que un destino tenga personalidad. En el Mercado Municipal está Ña Graciela, conocida por su particular limonada, preparada con limón y algunos remedios refrescantes. La bebida es famosa y circula de boca en boca entre los pobladores.
Para cenar
La oferta gastronómica también se fue diversificando y hoy hay lugares que permiten convertir la cena o una salida nocturna en parte del paseo.
Entre las opciones mencionadas por Fernández está La Solana Concept Bar, una propuesta que aprovecha las vistas hacia los cerros y que, según la presidenta de Asetupar, invita a disfrutar de un atardecer con picada y tragos.
También aparece Cerro Hû Food, dentro del circuito cercano a las serranías, para quienes buscan comer y disfrutar del entorno.
Frente a la estación de trenes, La Vieja Estación Ruin Bar también ofrece gastronomía, historia ferroviaria y una ambientación que recupera las ruinas del antiguo Hotel Abadie, cerca de la estación. Es otra de esas propuestas donde el lugar forma parte de la experiencia tanto como lo que se sirve en la mesa.
Para quedarse y no volver apurado
Si la idea es hacer algo más que una visita rápida, Paraguarí también tiene opciones para pasar la noche. La oferta incluye hoteles, posadas, cabañas, quintas, cabañas alpinas y glamping, según detalla Fernández. Entre las alternativas se encuentran Hotel Tropicana, sobre la Ruta PY01, y Mbatoví Glamping, por ejemplo.
Otra posibilidad es la Posada San Miguel, ubicada cerca de la antigua estación y a los pies del Cerro Hû, una alternativa para quienes quieren dormir prácticamente al lado de las serranías.
Y para quienes buscan una experiencia más vinculada con la naturaleza y la aventura, la Eco-Reserva Mbatoví permite sumar senderismo y distintas actividades al aire libre a la escapada. El lugar se encuentra, además, a pocos minutos del Cerro Hû, por lo que ambos atractivos pueden combinarse en un mismo recorrido.
Una escapada con más de un plan
Básicamente, hoy la ciudad de Paraguarí está preparada para ofrecer distintos tipos de escapada. Se puede empezar el día caminando por los cerros, visitar espacios históricos, jugar pádel con las serranías de fondo, parar por una ensalada de frutas, probar chipa so’o, recorrer el mercado municipal, terminar la tarde con una vista desde La Solana y salir a cenar antes de dormir en una posada, hotel, cabaña o glamping. Y para Fernández, justamente ahí está parte del potencial que tiene el destino.
Asetupar trabaja con instituciones de formación, organizaciones culturales y emprendedores locales para ampliar y profesionalizar la oferta. También creó una comunidad de feriantes para incorporar artesanos y emprendedores a la cadena turística, con productos bordados, textiles, objetos decorativos, jabones, velas y otras creaciones.
“Todo está por hacerse. Es mucho el trabajo que todavía hay que realizar”, reconoce Fernández.
Paraguarí está cerca, tiene historia, naturaleza y una identidad gastronómica propia, pero, sobre todo, tiene suficientes paradas como para que la próxima visita no sea solamente de paso.