Fernando de Cevallos: “Para ser estratégicos para nuestros principales socios y vecinos regionales, tenemos que aprender a hablar en su escala”

Fernando de Cevallos llegó a Paraguay después de trabajar en España y Brasil y encontró aquí el escenario para dar el salto al mundo empresarial. Hoy, al frente de Green Paraná, sostiene que el crecimiento empresarial también exige ampliar la mirada más allá del mercado local y aprender a pensar en la escala de los principales socios del país. En ese camino, combina intuición, datos y capacidad de ejecución como claves para tomar decisiones.

Su recorrido también acompaña la evolución de una empresa que, tras más de una década de desarrollo en Ciudad del Este, comenzó a ampliar su presencia hacia otros puntos del país. Este año, Green Paraná dio un nuevo paso con su primer proyecto fuera de CDE, en una etapa que refleja tanto la expansión de la compañía como la transformación del mercado inmobiliario paraguayo.

En conversación con InfoNegocios, de Cevallos repasó los aprendizajes que marcaron su carrera, la influencia de su experiencia internacional, su visión sobre el empresario paraguayo, el rol del Estado y la importancia de animarse a actuar incluso cuando las condiciones no son perfectas.

¿Cómo empezó su carrera empresarial?

Mi carrera empresarial va muy ligada a la geografía. Antes trabajé en España y en Brasil, siempre en el mundo corporativo, y fue al llegar a Paraguay cuando di el salto. Fue mi tío quien me descubrió este país y me enseñó a analizarlo y a entender su forma de ver los negocios. No niego que también hubo una buena dosis de aventura en esa decisión.

¿Qué obstáculos encontró para desarrollarse como empresario?

El capital y la edad son clave, y están inversamente correlacionados: cuando eres joven te sobra energía y te falta capital, y con los años ocurre lo contrario. Lo difícil es interpretar el momento adecuado para combinarlos y dar el paso.

¿Cuál considera que es su mayor éxito como empresario?

Me considero una persona con mucha energía, y creo que mi mayor logro ha sido encontrar una actividad en la que puedo aprovecharla al máximo. También he aprendido a darle espacio a la intuición: encontrar el equilibrio entre la intuición y los datos es importantísimo.

¿Qué consejo le hubiera gustado recibir?

Que el momento perfecto no existe. Uno puede pasarse años esperando tener el capital, la experiencia y las condiciones ideales, y mientras tanto las oportunidades pasan. Hay que prepararse, sí, pero también atreverse antes. Es lo que le diría hoy a cualquiera que esté empezando.

¿Es el Estado un aliado o un problema?

Me gusta la idea del Estado como el sistema operativo, el iOS, y del sector privado como las aplicaciones que se conectan a él y le sacan el máximo partido. Creo que en Paraguay eso, de alguna forma, se entiende. Lo que le reclamaría es mayor velocidad en la toma de decisiones: ahí hay mucho margen de mejora.

¿Qué bondades y defectos tiene el empresario paraguayo?

Su mayor virtud es el dinamismo y el pragmatismo: se piensa algo y se ejecuta rápido. Eso es envidiable para quienes empezamos nuestra carrera en entornos muy regulados y burocratizados. Como punto a mejorar, solemos analizar los negocios con los números y la dimensión del mercado local. Si queremos ser útiles y estratégicos para nuestros principales socios y vecinos, Brasil y Argentina, tenemos que aprender a hablar en su escala.

El empresario actual, ¿debe tener formación profesional relacionada con los negocios?

Cada vez soy más partidario de estudiar una carrera universitaria que complemente los negocios, pero que no sea exclusivamente eso. Cualquier carrera que despierte tu interés y te permita sacar lo mejor de ti me parece válida, siempre que después se complemente con un MBA. Personalmente, lo más valioso que aprendí desde el punto de vista empresarial fue durante mi MBA. Los anglosajones lo tienen más claro que nosotros.

¿Un libro que todo CEO debería leer?

Pensar rápido, pensar despacio, de Daniel Kahneman. La intuición es valiosa cuando nace de mucha experiencia en un entorno con reglas claras y feedback rápido, pero engaña en situaciones nuevas o inciertas.

¿Cómo mantener al equipo motivado?

Las primeras semanas de una persona en la empresa son cruciales. Si consigues que se enamore de lo que hace nada más llegar, ya tienes gran parte del camino recorrido. También ayuda que vea que la empresa está en cambio constante y que cada seis meses es algo distinto.

¿Cómo lidia con el estrés?

¡La pregunta del millón! La edad ayuda, y muchísimo: con los años recuerdas momentos similares de mucha tensión y cómo, al final, pasaron y se solucionaron. Además, intento evitar la palabra estrés. La transformo en presión, y esa presión en responsabilidad: la de cumplir con mi equipo, mis clientes, mis socios y mis proveedores.

¿Una frase que lo defina?

El otro día leí una frase que decía: “No existe el momento perfecto. Encuentra el momento y hazlo perfecto”, y la llevo en la cabeza toda la semana.

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