A esos datos se suma la información proporcionada por Massimo Corsi, representante de la Cámara Paraguaya de Biocombustibles y Energías Renovables (Biocap), quien reveló un notable avance en los volúmenes comercializados: en 2023 se exportaron 8.929.199 litros; en 2024, la cifra ascendió a 14.876.444 litros; y durante el año pasado las exportaciones acumularon 27.382.529 litros. Actualmente, Paraguay envía este combustible principalmente a Europa, con Bélgica y Holanda como principales destinos.
El biodiésel que produce el país es mayoritariamente del tipo FAME (ésteres metílicos de ácidos grasos), elaborado a partir de subproductos del campo. La empresa Inpasa se destaca como el principal exportador del sector. Este combustible no solo representa una oportunidad comercial, sino que también constituye una herramienta estratégica para la soberanía nacional, ya que permite sustituir al diésel convencional en periodos de escasez como el actual, donde los efectos de la guerra en Medio Oriente afectan el suministro energético global.
Al originarse en el campo y producirse con subproductos agrícolas, el biodiésel genera ahorro de divisas, seguridad energética y fomenta el desarrollo del trabajo rural.
Corsi comentó que actualmente se mezcla un mínimo del 5% de biodiésel en el diésel común para promover su consumo interno. El sector viene creciendo constantemente porque los países vinculados al agronegocio utilizan el aceite sobrante de la fabricación de harina para producir biodiésel.
“Existe una demanda mundial de balanceado para alimentar al ganado, mientras que los aceites remanentes se destinan a la generación de energía mediante biodiésel. Este fenómeno, similar a lo que ocurre con el etanol, responde a una necesidad global de colocar estos productos en el mercado”, subrayó.
De esta manera, nuestro país va escalando en la cadena de producción internacional de biocombustibles, aprovechando sus ventajas agrícolas y su capacidad industrial.