Giselle Ramírez: “Hay que comprender qué hay detrás de la audiencia para personalizar la experiencia y luego podemos automatizar”

(Por TA) La transformación empresarial ya no depende únicamente de la tecnología, sino de la capacidad de las organizaciones para comprender a fondo a sus usuarios, adaptar sus experiencias y escalar soluciones sin perder el enfoque humano.

Las empresas enfrentan hoy un cambio de paradigma en el que la empatía y la comprensión del contexto del cliente se vuelven el punto de partida para cualquier proceso de innovación. Bajo esa lógica, la personalización de experiencias emerge como la base sobre la cual luego se construyen modelos escalables, apoyados en la automatización y la tecnología.

En el marco de MkTrends 2026, la CEO y cofundadora de Más Money, Giselle Ramírez, expuso una visión centrada en dos ejes clave: la centralidad del cliente y la transformación real de los negocios. Allí remarcó que las organizaciones deben dejar de diseñar soluciones desde la distancia y comenzar a comprender profundamente a sus audiencias.

Ramírez sostuvo que muchas estrategias fallan porque no consideran el entorno real de las personas. En ese sentido, explicó que el primer paso consiste en observar y entender el contexto de cada usuario antes de pensar en procesos masivos. “Tratemos de empatizar con nuestros clientes, ver y entender su realidad, su contexto. Hay que comprender qué hay detrás de nuestra audiencia: de dónde viene, qué le gusta, qué contexto tiene —cultural, familiar y personal— para poder personalizar esas experiencias. Y una vez que tengamos eso, recién ahí empezar a automatizar, no al revés”, afirmó.

La especialista remarcó que la personalización no solo mejora la experiencia del usuario, sino que también permite construir estructuras más sólidas para el crecimiento. Según explicó, primero se debe diseñar un marco claro de trabajo centrado en la personalización y recién después avanzar hacia la automatización como herramienta de expansión.

En ese proceso de aprendizaje, la emprendedora también compartió el origen de Más Money, proyecto que surgió a partir de una experiencia personal vinculada al ahorro y a la frustración con el sistema financiero tradicional. Recordó que, desde pequeña, incorporó hábitos de ahorro a través de dinámicas familiares, pero que en la adultez enfrentó barreras al buscar información clara sobre inversión y educación financiera.

“Tuve una mala experiencia con el sistema financiero porque quería ahorrar e invertir y no encontraba información clara, precisa y simple. Fui a una entidad financiera y no recibí la atención que necesitaba. Eso me generó frustración, y desde ahí decidí que tenía que hacer algo. Con mi esposo Abel, que es desarrollador, comenzamos a crear una plataforma y sumamos a un economista para darle un marco teórico. Así nació la idea de educación financiera”, relató.

El desarrollo del proyecto, sin embargo, atravesó un primer obstáculo importante: el modelo inicial no logró sostenerse por los altos costos de llegada al usuario final. Ese desafío llevó al equipo a replantear la estrategia y migrar hacia un esquema B2B, donde las empresas se convirtieron en intermediarias del servicio. Desde ese cambio, Más Money trabaja con organizaciones que ofrecen educación financiera a sus colaboradores como parte de sus beneficios internos.

Ramírez explicó que este enfoque responde a problemas concretos dentro de las compañías, especialmente en áreas de recursos humanos. Allí identifican altos niveles de rotación de personal, solicitudes constantes de adelantos salariales y dificultades para retener talento. “El problema de raíz muchas veces no es solo salarial, sino de cómo las personas administran su dinero. El empleado vive el día a día, sin planificación, y eso impacta directamente en su estabilidad. Desde nuestro modelo ayudamos a cambiar esa realidad”, sostuvo.

La CEO también diferenció entre el cliente final y el cliente interno dentro de las organizaciones, y señaló que ambos deben formar parte de la estrategia de diseño de productos y servicios. En ese sentido, insistió en que las soluciones efectivas surgen cuando las empresas observan con mayor sensibilidad los distintos contextos que atraviesan sus equipos.

Finalmente, Ramírez dejó un mensaje centrado en la necesidad de combinar personalización con tecnología para lograr un impacto real. Destacó que la automatización permite escalar soluciones a nivel global, pero advirtió que, sin un trabajo previo de comprensión del usuario, ese crecimiento pierde efectividad. “No tiene sentido limitarse geográficamente si la tecnología permite llegar a cualquier persona. El miedo no está en los usuarios, sino en las empresas que todavía dudan en implementar estas herramientas. La clave está en personalizar primero y automatizar después”, concluyó.

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