En conversación con InfoNegocios, Camila contó que el proyecto nació a partir de una estancia perteneciente a la familia Napout-Barreto, muy conocida en el departamento de Caazapá. Con el paso del tiempo, la familia quedó a cargo de la propiedad y decidió darle una nueva vida.
“Era una casa muy grande, con muchas habitaciones, y la gente que nos visitaba siempre decía que era un lugar hermoso, un verdadero paraíso”, recordó. Primero comenzaron recibiendo a familiares y amigos, pero el entusiasmo de quienes conocían el lugar terminó impulsando el proyecto turístico.
Además, detectaron una oportunidad. “En Caazapá no existía una propuesta con esta temática”, explicó Sarubbi, quien aseguró que muchas personas, especialmente de Asunción y del área metropolitana, buscaban precisamente un sitio donde desconectarse del ruido urbano y vivir una auténtica experiencia de campo.
Más que ofrecer únicamente alojamiento, Laguna Kare apuesta por que cada visitante se sienta parte de una estancia paraguaya. Desde el momento de la llegada, los huéspedes conviven con el paisaje rural, observan vacas y ovejas, recorren senderos y disfrutan de una naturaleza que se mantiene prácticamente intacta.
Entre las actividades disponibles se encuentran paseos en bicicleta, kayak y baños en la laguna que da nombre al hotel, considerada uno de los principales atractivos del establecimiento.
“La laguna es nuestro lugar más icónico. Es apta para el baño, tiene una playita muy linda y las familias pueden disfrutar con tranquilidad”, comentó.
Para quienes buscan una experiencia aún más tradicional, también ofrecen paseos a caballo, guiados por personal especializado para quienes no tienen experiencia montando.
El hotel cuenta actualmente con 14 habitaciones, todas equipadas con baño privado y aire acondicionado. Las tarifas van desde G. 450.000 hasta G. 1.600.000, dependiendo del tipo de habitación y la capacidad. Debido a la creciente demanda, recomiendan realizar las reservas con al menos 15 días de anticipación.
“Gracias a Dios, cada fin de semana estamos llenando”, afirmó la propietaria, quien atribuye gran parte del crecimiento al impacto de las redes sociales y, sobre todo, al boca a boca de los propios visitantes.
La mayoría de los huéspedes proviene de Asunción, Fernando de la Mora, San Lorenzo y otras ciudades del área metropolitana. Sin embargo, también reciben cada vez más turistas extranjeros, algunos de los cuales permanecen varios días e incluso semanas, aprovechando que el establecimiento cuenta con conexión a internet para trabajar de forma remota mientras disfrutan del entorno natural.
Pero, si hay algo que, según Camila, resume la experiencia de quienes visitan Laguna Kare, es la sensación de descanso.
“Lo que más destacan es el paisaje. Todos quieren fotografiarlo porque realmente es increíble”, relató. A eso se suma otro detalle que se repite en los comentarios de los visitantes: “Nos dicen que descansan muchísimo, que duermen muy bien y que se sienten como en su casa”.
Ese ambiente familiar se debe a que la atención está a cargo de la propia familia de Camila. Sus padres participan activamente del funcionamiento del hotel y esa cercanía termina marcando la diferencia para muchos huéspedes.
“Somos nosotros mismos quienes atendemos a la gente. Mi mamá y mi papá me ayudan muchísimo, y eso hace que los clientes se sientan realmente como en casa”, expresó.
Aunque el hotel prioriza la privacidad de quienes se hospedan, también existe la posibilidad de realizar visitas por el día, siempre que no haya huéspedes alojados. En esos casos, los visitantes pueden disfrutar del entorno natural y de algunas actividades recreativas.