El Ice Stock Sport, también conocido como Eisstockschießen, dejó de ser una disciplina prácticamente desconocida para comenzar a ganar espacio dentro del deporte paraguayo. Se trata de una modalidad de precisión, estrategia y trabajo en equipo que tradicionalmente se practica sobre hielo y que, en los últimos dos años, inició una nueva etapa de desarrollo institucional en el país.
Al frente de este proceso se encuentra la ingeniera Mercedes Mongelós, presidenta y fundadora de la Federación Paraguaya de Icestock Sport.
Actualmente, la disciplina reúne aproximadamente a 50 jugadores en Paraguay y cuenta con una Comisión Directiva que asumió hace dos años el desafío de reconstruir la estructura federativa prácticamente desde cero. La acompañan la vicepresidenta, Abg. Alisse Benegas, y el secretario general, Abg. Rodrigo Garcete.
El Icestock llegó a Paraguay hace aproximadamente 25 años, de la mano de una ciudadana alemana que introdujo la disciplina en el país. Tras un periodo en el que existió una estructura federativa, la organización dejó de funcionar y el deporte perdió continuidad institucional. Hace dos años, Mongelós y su equipo decidieron retomar el desafío.
“Decidimos asumir el desafío de volver a construir desde cero el Ice Stock en Paraguay”, explicó la presidenta, quien destacó que el acompañamiento de la Secretaría Nacional de Deportes y del Comité Olímpico Paraguayo permitió avanzar en la organización y en la participación internacional.
Los resultados comenzaron a llegar rápidamente. Uno de los principales hitos fue el Mundial disputado el año pasado en Kapfenberg, Austria, donde el equipo femenino paraguayo obtuvo el tercer puesto y la medalla de bronce en la competencia sobre hielo. El equipo masculino, por su parte, alcanzó el quinto lugar.
Este año, en julio, Paraguay volvió a competir internacionalmente, esta vez en la Copa América realizada en Santa Cruz do Sul, Brasil. El equipo masculino consiguió nuevamente subir al podio con un tercer puesto, mientras que el equipo femenino terminó en la cuarta posición.
Para la federación, estos resultados demuestran que existe potencial competitivo para que Paraguay pueda posicionarse en una disciplina de invierno pese a no contar con las condiciones climáticas naturales de los países donde tradicionalmente se practica.
Más allá de la competencia, uno de los atributos que la federación busca potenciar es el carácter inclusivo del Icestock. La disciplina puede ser practicada por niños desde aproximadamente los 10 u 11 años y también por adultos mayores de 70 u 80 años.
Esto se debe a que el rendimiento no depende exclusivamente de la fuerza o la velocidad. La precisión, la concentración, el análisis y la toma de decisiones tienen un peso fundamental.
“El Icestock no solamente forma atletas, también desarrolla valores como la disciplina, el respeto, la concentración y el trabajo en equipo”, señaló Mongelós.
La coordinación, el equilibrio, el control corporal y el dominio del lanzamiento forman parte de los aspectos físicos y técnicos, mientras que la comunicación y la capacidad de tomar decisiones colectivas son esenciales para el desempeño de los equipos.
La disciplina también abre oportunidades de intercambio cultural, debido a su origen europeo y a los vínculos que genera con atletas y organizaciones de otros países.
Si bien el interés por el deporte viene creciendo, la falta de una infraestructura permanente representa actualmente uno de los principales obstáculos para su expansión.
La Federación necesita un espacio techado y acondicionado que permita entrenar durante todo el año. Las canchas tienen aproximadamente 3 metros de ancho por 30 metros de largo.
El desafío es particularmente importante para Paraguay debido a las altas temperaturas, que dificultan la práctica de una disciplina tradicionalmente asociada al hielo.
Para Mongelós, contar con una cancha propia tendría un impacto que iría mucho más allá de los entrenamientos. Permitirá organizar competencias nacionales, realizar demostraciones, acercar el deporte a niños y jóvenes, formar entrenadores y ampliar la cantidad de atletas.
“Conseguir una cancha significa mucho más que tener un lugar para practicar: significa tener la base para desarrollar el Icestock en Paraguay”, sostuvo.
A esto se suma la necesidad de incorporar más entrenadores y conseguir aliados y patrocinadores que acompañen el crecimiento de una disciplina todavía emergente, pero que ya cuenta con resultados internacionales.
El siguiente gran objetivo: jugarse como local
Paraguay consiguió la posibilidad de ser sede de la próxima Copa América de Icestock en 2028, luego de superar la candidatura de Canadá. La designación todavía debe ser confirmada oficialmente por la Federación Internacional en enero, pero para la organización representa una oportunidad histórica.
La eventual realización del torneo en Paraguay podría convertirse en un punto de inflexión para la disciplina, al permitir al país recibir delegaciones internacionales y mostrar localmente un deporte que todavía busca ampliar su base de practicantes.
Antes de ese desafío, la federación prepara para noviembre un seminario internacional destinado a actualizar conocimientos, trabajar sobre el reglamento internacional y avanzar en la formación de entrenadores nacionales.
El calendario proyectado también contempla el Mundial de 2029 en Alemania y una meta todavía más ambiciosa: 2030.
El Icestock fue reconocido por el Comité Olímpico Internacional como deporte olímpico de invierno en 2021, según señaló Mongelós, y ya tuvo dos participaciones de carácter demostrativo en Juegos Olímpicos de Invierno.
En ese contexto, la Federación Paraguaya apunta a que el país pueda estar presente en una próxima edición, ya sea compitiendo o nuevamente mediante una participación demostrativa.
“Tenemos talento, tenemos atletas que ya demostraron que pueden competir internacionalmente, tenemos el acompañamiento de la Secretaría Nacional de Deportes y del Comité Olímpico Paraguayo, y tenemos muchas ganas de trabajar”, afirmó Mongelós.
El desafío, ahora, pasa por transformar los resultados deportivos iniciales en una estructura sostenible. Para ello, la federación necesita infraestructura, formación, nuevos atletas, entrenadores y respaldo privado.
Desde un país sin tradición de deportes de invierno y con temperaturas que representan una dificultad adicional, la dirigencia del Icestock paraguayo apuesta a demostrar que las condiciones geográficas no necesariamente determinan el alcance deportivo.
El objetivo es ambicioso: consolidar una disciplina que ya consiguió podios internacionales, ampliar su comunidad de jugadores y llevar el nombre de Paraguay a una competencia continental en casa y, eventualmente, a los Juegos Olímpicos de Invierno.
“Queremos soñar en grande porque Paraguay puede”. “Nuestro país puede destacar en un deporte olímpico de invierno. Y queremos demostrarlo al mundo”, concluyó la presidenta de la Federación Paraguaya de Icestock Sport.