Entre los principales factores que inhiben el crecimiento de las industrias en Paraguay y la mejora de su productividad se encuentra la falta de financiamiento. A ello se suma la necesidad de contar con una fuerza laboral mejor preparada para responder a las demandas de las industrias y, finalmente, un tercer eje vinculado directamente con la productividad: la logística y el ordenamiento territorial.
Para un país mediterráneo como Paraguay, la logística ocupa un lugar central dentro de cualquier estrategia destinada a mejorar la competitividad.
Un problema de ordenamiento que impacta en la inversión
Uno de los puntos que el MIC busca modificar es la reducida cantidad de municipios que actualmente cuentan con una zonificación industrial definida. De los 263 municipios del país, solamente 40 tienen identificada su zona industrial y cuentan con un plan de ordenamiento territorial, según indicó el ministro.
La intención del Gobierno es incentivar a los municipios a definir con mayor claridad qué zonas estarán destinadas a la actividad industrial, comercial y residencial, de manera que las inversiones públicas y privadas puedan planificarse con mayor precisión.
Para avanzar en esa dirección, el MIC prevé lanzar el próximo 8 de septiembre, en coincidencia con el Día de la Industria, una herramienta digital de zonificación territorial destinada a industriales, inversionistas y autoridades.
Se tratará de un mapa interactivo que incorporará distintas capas de información vinculadas con el desarrollo productivo del país.
Una de ellas estará enfocada en los corredores logísticos y permitirá identificar cuáles son las principales vías de salida hacia los países vecinos y los mercados internacionales.
Otra de las capas previstas permitirá visualizar los clústeres industriales y definir qué regiones del país podrían especializarse en determinados sectores productivos. La definición de estos clústeres deberá estar directamente vinculada con la ubicación de los institutos de formación técnica.
Riquelme mencionó como ejemplos zonas orientadas a la producción de arroz, actividades textiles, industria cárnica, tecnología y madera.
“Si nosotros no ponemos el instituto de formación en el lugar donde se necesita, vamos a estar generando las capacidades en zonas donde no se necesitan”, explicó.
La articulación entre industria y formación resulta clave para evitar una brecha entre la oferta de trabajadores capacitados y las necesidades reales de las empresas.
La estrategia busca que el desarrollo de capital humano acompañe la especialización productiva de cada territorio.
Energía, infraestructura y planificación
El ordenamiento territorial también tendría implicancias directas sobre la planificación de infraestructura pública.
Riquelme citó como ejemplo a la Administración Nacional de Electricidad (ANDE), que actualmente enfrenta dificultades para prever con precisión las necesidades energéticas de determinadas zonas debido a la convivencia de actividades residenciales, comerciales e industriales dentro de un mismo espacio.
Según explicó, esta situación genera desafíos para la distribución de energía y problemas relacionados con la circulación, la seguridad y el tratamiento de aguas residuales. Hoy, en Paraguay, hay cuadras en las que conviven comercios, industrias y residencias.
Una zonificación más clara permitiría, según el planteamiento del MIC, que instituciones como la ANDE puedan proyectar mejor sus inversiones y dimensionar la infraestructura necesaria para acompañar el crecimiento de cada zona.
La información también serviría para planificar futuras rutas, corredores logísticos e incluso posibles trazados ferroviarios de carga.
Cinco años de transformación logística
Riquelme anticipó que Paraguay podría atravesar durante los próximos cinco años una etapa de cambios profundos en materia logística. Parte de ese proceso estará relacionada con nuevas conexiones regionales y alternativas de salida para la producción nacional.
Entre ellas mencionó la posibilidad de utilizar corredores que permitan reducir distancias, así como el desarrollo de nuevas rutas estratégicas.
“Creo que vamos a pasar los próximos cinco años atravesando transformaciones profundas a nivel logístico”, sostuvo.
Sobre el posicionamiento logístico, el presidente Santiago Peña expresó que el Gobierno busca dejar de ser un actor pasivo frente a las condiciones de la Hidrovía Paraguay-Paraná y avanzar hacia una gestión más previsora de la navegabilidad. Indicó que actualmente existen contratos de dragado por cerca de 6 millones de metros cúbicos y que una inversión privada superior a US$ 60 millones permitió intervenir 13 puntos críticos del trayecto.
Paraguay mueve actualmente alrededor de 25 millones de toneladas de carga por la hidrovía y Peña planteó como objetivo duplicar ese volumen hasta alcanzar 50 millones de toneladas. A más largo plazo, sostuvo que el país debe aspirar a multiplicar significativamente esa capacidad y aprovechar mejor su posición logística regional.
La estrategia no se limita a la vía fluvial. El avance del Corredor Bioceánico es una de las principales apuestas para conectar la producción paraguaya con los puertos del Pacífico y reducir los costos logísticos, especialmente para el Chaco, una región que Peña considera con alto potencial productivo e industrial.
En ese sentido, Riquelme advirtió que todavía existen interrogantes sobre la manera en que Paraguay podrá aprovechar plenamente esta infraestructura.
Uno de los principales desafíos se encuentra en el tramo chileno, donde aproximadamente 200 kilómetros de cordillera presentan restricciones para determinados tipos de transporte de carga.
Esto obligaría a desconsolidar parte de la mercadería antes de atravesar la zona y, posteriormente, volver a consolidarla para continuar hacia los puertos de Antofagasta e Iquique.
Si bien el corredor podría acortar entre 20 y 25 días los tiempos logísticos hacia determinados destinos, Riquelme señaló que aún es necesario determinar cuál será el costo final de esa operación.
Por ese motivo, el MIC trabaja junto con el Viceministerio de Comercio en un plan destinado a definir cómo Paraguay podrá obtener el mayor beneficio económico de una infraestructura de aproximadamente 3.500 kilómetros que conectará ambos océanos.