“Si bien Aduanas maneja cifras con un volumen mayor, eso incluye el combustible. En cuanto al consumo puro, el orden fue del 10%”, precisó el directivo, al aclarar que el análisis sectorial excluye los hidrocarburos para medir con mayor precisión la actividad comercial real.
Las perspectivas para el segundo semestre se mantienen en esa misma línea, con una proyección de crecimiento de similar o incluso superior magnitud, aunque con un matiz importante. “No necesariamente esperamos que el consumo se acelere, pero sí que el sector importador comience a realizar inventarios de cara a la temporada alta”, explicó Dumot.
Según el presidente del CIP, la base pronosticada se sostiene en el entorno del 10%, siempre que no aparezcan factores disruptivos como una bajante pronunciada del río Paraguay o complicaciones logísticas adicionales. “Nos mantenemos en ese orden, que es la base pronosticada con este tipo de cambio, siempre y cuando no se presenten imprevistos”, subrayó.
Uno de los alivios que está permitiendo sostener los costos es la mayor disponibilidad de flete marítimo, un factor que está ayudando a compensar los sobrecostos derivados del incremento del gasoil y las tensiones en Medio Oriente. “El volumen de importación va a crecer porque nos estamos stockeando para las fiestas de fin de año”, adelantó Dumot.
El desempeño del primer semestre tuvo un capítulo destacado en junio, impulsado por el Mundial de fútbol, que generó un incremento significativo en las ventas, particularmente en electrónica, electrodomésticos y artículos de consumo masivo vinculados al evento. “Además de bebidas y algunos artículos con incidencia directa por el efecto del Mundial, tuvimos promociones e incentivos para la venta. Es algo particular de junio”, detalló el presidente.
Otro factor clave que dinamizó el mercado fue la baja del tipo de cambio, que hizo más accesibles productos como los automóviles, cuyo precio en dólares se volvió más competitivo. “Todas las empresas importadoras están teniendo un crecimiento importante, sobre todo en electrónica y consumo masivo, porque hicimos una campaña de beneficio al consumidor final. El tipo de cambio beneficia directamente a los productos importados”, afirmó Dumot. La apreciación del guaraní frente al dólar, según el directivo, actuó como un amortiguador de los costos internacionales y potenció la demanda interna.
Sin embargo, el líder del sector importador fue cauto al referirse al impacto en los precios de la canasta básica. Dumot señaló que una baja sostenida en esos valores solo será posible cuando el Gobierno logre controlar y gestionar los precios de productos de primer nivel, como la carne y el pan. “El CIP, como Capasu, somos también víctimas de los precios, además de que existen empresas que aprovecharon el momento para velar por su interés particular y no gremial”, criticó.