Santa María reconoce que en los últimos años se dieron pasos importantes en el fortalecimiento del sector. Destaca el impulso al turismo interno, la mejora de la infraestructura en el interior del país, el apoyo a las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) y el aumento en la capacidad de alojamiento, especialmente fuera de la capital. También subraya el crecimiento en la llegada de turistas de países vecinos. Sin embargo, advierte que estos logros, aunque relevantes, no son suficientes.
“El Paraguay no es un ícono turístico a nivel mundial y el mercado del turismo es como un campeonato que se juega todos los años en todo el mundo y en el que participamos más de 160 países. Según la ONU, el turismo representa 1.520 millones de personas, que son las que, por ejemplo, el año pasado salieron de sus países para hacer turismo en el mundo. De esos 1.520 millones de personas, solamente 2 millones vinieron a Paraguay”, afirma. “La pregunta es qué tenemos que hacer para captar al menos una parte de ese enorme flujo”, plantea.
Para el ministro, el problema no radica en la falta de atractivos, sino en la ausencia de productos turísticos consolidados. Paraguay cuenta con paisajes naturales, una gastronomía valorada y una hospitalidad destacada, pero eso no basta. “El turista no compra un paisaje, compra una experiencia”, explica. En ese sentido, insiste en que el país debe desarrollar productos que integren atractivos con servicios de calidad, seguridad y comodidad.
Ejemplifica con el turismo de aventura: no se trata solo de ofrecer un entorno natural, sino de diseñar circuitos con infraestructura, guías capacitados, equipamiento y propuestas estructuradas. “Eso es lo que se vende: un paquete que permita disfrutar del lugar. Entonces, eso es lo que tenemos que desarrollar más en nuestro país, crear más productos turísticos alrededor de nuestra naturaleza y, sobre todo, de nuestra cultura, que es realmente cautivante”, señala.
Bajo esta lógica, uno de los grandes desafíos es crear lo que denomina “productos ancla”, es decir, propuestas de alto impacto capaces de atraer grandes volúmenes de turistas.
Santa María sostiene que Paraguay debe apostar por iniciativas innovadoras, como parques temáticos de última generación o complejos de entretenimiento basados en tecnología, incluyendo realidad virtual y aumentada. Para respaldar su visión, cita ejemplos internacionales como Orlando o Las Vegas, ciudades que lograron posicionarse como destinos turísticos globales sin contar con atractivos naturales tradicionales. “Todo lo que tienen fue construido. Entonces, ¿por qué nosotros no podríamos hacerlo?”, cuestiona.
Otro eje que menciona es la construcción de una marca país sólida, capaz de posicionar a Paraguay en la mente de los viajeros internacionales. El ministro pone de ejemplo el caso de Costa Rica, que logró consolidarse como referente mundial en turismo de naturaleza con el concepto “pura vida”. “La marca debe transmitir claramente qué va a encontrar el turista. Tiene que emocionar, conectar”, afirma.
En términos económicos, el impacto del turismo es significativo. Santa María subraya que cada día adicional que un visitante permanece en el país implica más ingresos distribuidos en distintos sectores: hotelería, gastronomía, transporte y comercio. “Actualmente, el promedio de estadía en Paraguay es de apenas dos días y medio, muy por debajo de otros destinos como Costa Rica, donde alcanza las 12 noches”, detalla.
Para revertir esta situación, el ministro plantea la necesidad de atraer inversiones de gran escala que permitan desarrollar productos turísticos de alto impacto. “Cuando esos productos estén funcionando, los turistas van a venir solos. Y detrás de ellos llegarán las aerolíneas, mejorará la conectividad y se generará un efecto multiplicador”, asegura.
A nivel local, también identifica oportunidades concretas. Menciona el potencial del Centro Histórico de Asunción, que, a su criterio, requiere una transformación profunda. Propone la creación de calles turísticas seguras, iluminadas y activas, con presencia policial y oferta cultural y gastronómica.
“No tenemos una sola calle turística consolidada. Eso es algo básico en cualquier destino. Yo creo que Palma es una calle que se proyecta como para convertirse en eso; hay gente que está trabajando mucho para que eso sea una realidad. Tenemos el proyecto Palma Brilla y ya se sacaron los cables que no nos dejaban ni ver los edificios. Hay que continuar con eso y convertir a Palma, por ejemplo, en una calle turística y, si es posible, Estrella también, de manera que uno pueda ir por Palma y volver por Estrella”, dice.
Como ejemplo de desarrollo exitoso dentro del país, cita el caso de Encarnación, que pasó de no tener turismo de playa a convertirse en un polo veraniego tras la construcción de su costanera y playas artificiales. “Primero se creó el producto, luego vino la gente, y detrás de la gente llegaron las inversiones”, explica.
Con una meta ambiciosa, Santa María proyecta que “el plan maestro decía que la expectativa del Paraguay es tener 2 millones de turistas en el año 2030; nosotros elevamos eso a la meta de 10 millones para el año 2037. Queremos iniciar un camino con pasos firmes, de tal manera que sea imposible volver atrás”.