La medida surge luego de dos casos sonados en el Torneo Apertura 2026, donde equipos alinearon a futbolistas juveniles por lapsos mínimos de tiempo con el objetivo de que sus minutos se computen a favor de sus clubes en la bolsa reglamentaria. Esta práctica había generado críticas dentro del fútbol nacional por desvirtuar el espíritu original de la normativa.
Según la nueva redacción, los jugadores que estén convocados a las selecciones nacionales juveniles deberán haber jugado al menos 90 minutos efectivos en partidos oficiales de la Primera División para que esos minutos puedan sumar a la bolsa de minutos de sus clubes y ser aceptados como parte del cumplimiento reglamentario.
La modificación fue impulsada a partir de un análisis técnico-reglamentario que detectó distorsiones en la aplicación práctica de las reglas. La APF explicó que la intención original de la normativa es fomentar la participación sostenida de futbolistas Sub-19 en los planteles principales y promover así su formación en contextos competitivos reales.
El ajuste reglamentario llegó luego de que Sportivo 2 de Mayo y Sportivo Luqueño hicieran debutar a juveniles durante apenas uno o dos minutos en partidos oficiales con la clara intención de beneficiarse reglamentariamente. Ante esta situación, la APF determinó que los minutos de Juan Armoa y Oliver López, los jóvenes implicados, no serán contabilizados en la bolsa de minutos de sus respectivos clubes.
El organismo rector del fútbol paraguayo sostuvo que se busca garantizar la coherencia del sistema de control de minutos y consolidar un marco normativo que premie realmente el desarrollo de talentos y no el cumplimiento simbólico de un requisito. Con este cambio, la APF ratifica su compromiso con la transparencia y la formación de futbolistas.
Desde la entidad se aclaró además que la actualización no afecta la obligación de ceder futbolistas a las selecciones nacionales, sino que condiciona la contabilización de minutos a un mínimo de participación real dentro de un partido.
Dirigentes y técnicos del fútbol paraguayo recibieron con atención esta modificación, que marca un antes y un después en el enfoque hacia los juveniles. La normativa reformada obliga a los clubes a pensar estratégicamente en la inclusión de sus talentos jóvenes, bajo la promesa de un desarrollo más sólido y menos sujeto a atajos reglamentarios.