El decreto reglamentario introduce criterios más claros para los programas de maquila, define causales de inadmisibilidad, ordena funciones institucionales, mejora los trámites de comercio exterior y refuerza los mecanismos de control.
La firma estuvo a cargo del presidente Santiago Peña, en el marco de un acto en el que también participaron autoridades del sector industrial. Con esta reglamentación, la ley —aprobada en 2025— entra en una fase operativa, al establecer los detalles necesarios para su aplicación.
Uno de los cambios centrales es la definición más precisa de los programas de maquila, incluyendo sus distintas modalidades y requisitos. Esto apunta a dar mayor claridad a las empresas al momento de presentar sus proyectos y reducir la discrecionalidad en los procesos de aprobación.
A esto se suma la incorporación de criterios de inadmisibilidad, una herramienta nueva dentro del régimen que establece qué tipos de iniciativas no podrán ser aprobadas. El objetivo, según el enfoque oficial, es elevar la calidad de los proyectos y alinearlos con la estrategia industrial del país.
En paralelo, la reglamentación también ordena el esquema institucional. Se detallan las funciones de la Secretaría Ejecutiva y se establecen mecanismos más claros para el funcionamiento del Consejo Nacional de Industrias Maquiladoras de Exportación (CNIME), lo que busca agilizar la toma de decisiones.
Otro eje relevante es la mejora en los procesos de comercio exterior. El decreto establece procedimientos más definidos para la importación de insumos y la exportación de productos, un punto clave para el día a día de las empresas que operan bajo este régimen.
Desde el sector privado, la lectura es que la reglamentación era un paso necesario para completar el marco legal. Para Oscar Mersan, de M360 Paraguay, se trata de una señal positiva para el clima de inversión.
“Esto ya es algo que se venía esperando hace tiempo es una señal muy fuerte y positiva para los inversores”, afirmó en conversación con InfoNegocios.
El especialista explicó que, en los regímenes especiales, uno de los factores determinantes es la previsibilidad.
“Cuando se trata de invertir, siempre la pregunta es hasta cuándo van a durar las reglas. Con esta ley y su reglamentación, el inversor percibe que va a tener estabilidad para realizar sus inversiones”, sostuvo.
El nuevo marco también se inscribe en un contexto regional que favorece a Paraguay. Países como Brasil y Argentina enfrentan mayores costos de producción y cargas tributarias, mientras que el país mantiene ventajas como energía competitiva y disponibilidad de mano de obra.
“Hoy Paraguay es el país más competitivo con estos regímenes y se reafirma como un destino de inversiones”, señaló Mersan.
A nivel global, además, factores como el encarecimiento de los costos logísticos y la reconfiguración de las cadenas de suministro están empujando a las industrias a acercar su producción a los mercados finales. Este fenómeno —que se aceleró durante la pandemia— vuelve a posicionar a países como Paraguay dentro del radar de las inversiones industriales.
Según explicó Mersan, esto ya se refleja en sectores como el autopartista, donde empresas se instalan en el país para abastecer a industrias en Brasil, reduciendo tiempos y costos logísticos.
La reglamentación también contempla una norma de transición para las empresas que ya operan bajo el régimen, permitiendo una adaptación progresiva al nuevo marco sin afectar su funcionamiento actual.
Si bien la seguridad jurídica sigue siendo un tema presente en la región, el especialista remarcó que la previsibilidad normativa es uno de los factores que más valoran los inversores.
“Uno de los componentes de la seguridad jurídica es que las reglas no cambien en el corto plazo”, indicó.