La Cooperativa Volendam, ubicada en el departamento de San Pedro, volvió a poner sobre la mesa una de sus principales características productivas: la capacidad de innovar sin abandonar sus rubros tradicionales. En esta ocasión, el foco está puesto en la chuta, una nuez comestible que se cultiva en sistemas agroforestales y que ya se exporta desde Paraguay hacia Alemania.
Ralf Harms, productor de chuta y miembro directivo de la Cooperativa Volendam, explicó que se trata de un rubro nuevo, pero con bases cada vez más firmes. “Nos pone orgullosos, somos el único país actualmente que produce esta nuez, la chuta”, afirmó. Según detalló, la producción se desarrolla en parcelas donde la nuez convive con especies forestales como eucalipto y toona, también conocida como cedro australiano.
El caso de Volendam es particular porque la chuta no aparece como un cultivo aislado, sino como parte de una estrategia para aumentar la productividad por hectárea. En total, dentro de la colonia Volendam existen 50 hectáreas en las cuales, según Harms, se aplica este sistema agroforestal que combina dos rubros: la madera de calidad y la producción de nuez. La plantación comenzó entre 2020 y 2021, y desde entonces se fueron ajustando densidades, manejo de sombra, caminos internos y labores de cosecha.
Si bien dentro de la colonia se trabaja con 50 hectáreas implantadas con chuta, hay que resaltar que, a nivel de San Pedro, la superficie ya rondaría las 900 hectáreas. La densidad de plantación se ubica entre 900 y 1.000 plantas por hectárea, con un rendimiento estimado de alrededor de un kilo por planta al año. Esto permite proyectar una producción cercana a los 1.000 kilos por hectárea, aunque el cultivo todavía se encuentra en una etapa de expansión y aprendizaje productivo.
La cosecha se realiza de forma manual, un punto que el productor destacó por su impacto social, ya que genera mano de obra para comunidades vecinas durante la plantación, el mantenimiento y la recolección. Luego de la cosecha, la nuez pasa por un proceso de secado y desgranado antes de ser entregada a ChutaNut, empresa instalada en Paraguay y encargada de la comercialización internacional.
Hasta el momento, según Harms, ya se concretaron tres envíos hacia Alemania, cada uno mediante contenedores. La producción paraguaya es comercializada en ese mercado bajo la marca Mayanut, en versiones dulces y saladas. Por ahora, el producto no se vende localmente y toda la producción tiene como destino la empresa exportadora, que mantiene el vínculo comercial con el mercado alemán.
El origen de este negocio tiene una historia poco convencional. Harms explicó que el trabajo inicial estuvo vinculado a investigaciones sobre biocombustibles a partir del piñón manso. Sin embargo, con la caída de los precios del petróleo, esa línea perdió atractivo económico. En ese proceso se identificó una variedad comestible, sin el componente tóxico del piñón manso tradicional, y desde allí comenzó el desarrollo de la chuta como nuez apta para consumo humano.
Uno de los atributos que vuelve atractivo al producto es que, según mencionó el directivo, puede ser consumido por personas con alergia a las nueces tradicionales. A esto se suma la habilitación para su comercialización en la Unión Europea, aunque actualmente el canal activo se concentra en Alemania. “Es algo nuevo, pero ya consolidado. Ahora nos toca aumentar la producción”, remarcó Harms.
El sistema agroforestal también muestra una apuesta de largo plazo. La chuta necesita buena entrada de luz solar, por lo que Volendam ajustó la combinación con eucalipto para evitar el exceso de sombra. En la parcela mencionada trabajan con entre 150 y 200 árboles de eucalipto por hectárea y unas 900 plantas de chuta, buscando equilibrio entre ambos rubros. La madera, por su parte, se orienta a usos de mayor valor, como laminado o aserrado.
Para Harms, la clave está en complementar actividades y no en reemplazar los rubros tradicionales de la zona. La agricultura, la ganadería y la forestación siguen siendo pilares de la cooperativa, pero la chuta abre una nueva oportunidad de diversificación. “Nosotros no queremos competir, queremos complementar”, sostuvo al explicar que el objetivo es volver más eficiente cada hectárea y sumar ingresos en sistemas productivos integrados.
Con producción en crecimiento, demanda internacional y un modelo que combina innovación, forestación y empleo rural, la chuta empieza a posicionarse como una nueva carta productiva de San Pedro. En Volendam, el desafío ahora será escalar la superficie, sostener la calidad y demostrar que esta nuez paraguaya puede dejar de ser una curiosidad para convertirse en un negocio agroindustrial con sello propio.