¿La Copa del Mundo también se gana en la economía? Lo que revelan los datos sobre el impacto de un título mundial

(Por TA) Cada cuatro años, millones de personas siguen el Mundial de fútbol con la esperanza de ver a su selección levantar el trofeo más codiciado del planeta. Sin embargo, más allá de la gloria deportiva, economistas e investigadores también analizan otra pregunta: ¿ganar una Copa del Mundo puede impulsar la economía de un país?

Diversos estudios identificaron señales que apuntan a un efecto económico positivo tras la conquista de un Mundial. Investigaciones citadas por especialistas mostraron que, desde 1966, los mercados bursátiles de los países campeones registraron un rendimiento superior al promedio internacional. Además, varios ganadores experimentaron mejoras en indicadores económicos durante los años posteriores a la obtención del título.

Los economistas David Sands y Natalie Malek detectaron que, desde el Mundial de Italia 1990, los países campeones lograron un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) superior al esperado. Según los autores, la victoria deportiva pudo fortalecer la confianza de consumidores e inversores, además de estimular el gasto y la actividad económica en determinados sectores.

Los registros del Banco Mundial también muestran una tendencia llamativa. Entre 1990 y 2014, todos los campeones mundiales mejoraron su desempeño económico en comparación con el año anterior al torneo. En varios casos, el crecimiento continuó durante el año siguiente, aunque con menor intensidad.

No obstante, los especialistas advierten que estos datos no prueban una relación directa entre ganar el Mundial y el crecimiento económico. La coincidencia entre ambos fenómenos no significa necesariamente que uno provoque al otro. Factores como la inversión, el comercio exterior, la situación financiera global o las políticas económicas tienen un peso mucho mayor en la evolución de una economía nacional.

El economista Sebastián Campanario sostiene que el triunfo deportivo puede generar un clima de optimismo y mejorar temporalmente las expectativas de consumo, pero considera que atribuir un aumento del PIB exclusivamente a una conquista futbolística carece de sustento científico. En la misma línea, expertos del sector industrial remarcan que las condiciones estructurales de cada país influyen mucho más que la euforia generada por una Copa del Mundo.

Las investigaciones también detectaron efectos concretos en áreas específicas. Tras los títulos mundiales, algunos países registraron aumentos en la venta de artículos deportivos, un mayor interés turístico y una exposición internacional más favorable para sus marcas y productos. Sin embargo, estos beneficios suelen concentrarse en determinados sectores y no siempre alcanzan una magnitud suficiente para transformar el conjunto de la economía.

Un estudio académico más reciente encontró que ganar un Mundial puede impulsar el crecimiento económico en los meses posteriores, especialmente gracias al aumento de las exportaciones. Según esta investigación, la victoria mejora la visibilidad internacional del país y fortalece el atractivo de sus bienes y servicios en los mercados globales.

Los casos más recientes también muestran matices. Francia, campeona en Rusia 2018, y Argentina, vencedora en Qatar 2022, no registraron un crecimiento económico superior al del año previo, lo que demuestra que la relación entre fútbol y economía está lejos de ser automática. Las condiciones internas y el contexto internacional continúan siendo determinantes para explicar el desempeño económico de cada nación.

A medida que el Mundial 2026 concentra la atención del planeta, el debate vuelve a escena. Los datos sugieren que levantar la Copa puede generar beneficios económicos puntuales y mejorar el ánimo colectivo, pero los expertos coinciden en que ninguna selección puede reemplazar, con goles, lo que una economía necesita construir mediante políticas públicas, inversión y productividad.