“Nuestro objetivo es retornar en 2028 al 1,5%, pero los atrasos que tenemos identificados hasta el 31 de diciembre ascienden a US$ 1.270 millones”, manifestó Lovera ayer, durante una conferencia de prensa. El ministro sostuvo que, en 2027, el déficit deberá ser del 3,9% del PIB para reacomodar las finanzas públicas, lo que permitiría cancelar, para 2028, distintas obligaciones que impactan fuertemente en el presupuesto actual.
“Hay flujo que se ejecuta este año y proyectos que no culminaron. Hoy los ingresos tampoco se están comportando”, afirmó. Al inicio del Gobierno de Santiago Peña, con la creación de la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT), se esperaba un crecimiento del 8% de los ingresos, pero solo se está logrando un 2% mensual.
Según el economista Rodrigo Ibarrola, hacía tiempo que estaba previsto ampliar el déficit. “Creo que no había otra solución que esta; la otra era no pagar para cumplir con la Ley de Responsabilidad Fiscal”, aseveró.
Por su parte, José Luis Heisecke, presidente de la Cámara Paraguaya de la Construcción (Capaco), opinó que el debate no debe centrarse únicamente en el nivel del déficit fiscal, sino también en cómo se asignan los recursos públicos.
“La infraestructura es una inversión con alto retorno económico y social. Cada guaraní invertido en obras genera empleo, dinamiza una amplia cadena de proveedores, mejora la competitividad y crea condiciones para un mayor crecimiento económico”, subrayó.
Entretanto, sostuvo que es fundamental preservar la inversión pública estratégica y garantizar su ejecución oportuna. “Mantener la disciplina fiscal es importante, pero también lo es asegurar que la inversión en infraestructura no se convierta en la variable de ajuste”, enfatizó.
En cuanto a la situación del sector, agregó que la regularización parcial de los pagos permitió aliviar la situación financiera de muchas empresas, aunque todavía persisten desafíos para consolidar la recuperación. Heisecke señaló que, en los primeros meses del año, se observó un buen desempeño de la inversión privada; sin embargo, en mayo, la actividad mostró una desaceleración vinculada principalmente a una menor ejecución de obras públicas.
“Aun así, mantenemos expectativas favorables para el segundo semestre y proyectamos un crecimiento del sector del 3,5% al cierre de 2026, siempre que se mantenga el ritmo de ejecución de las obras previstas”, finalizó.
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