Según Daniel Mendoza, propietario de Tecnimetal, la instalación de estos sistemas aumenta entre un 20% y un 30% anual, aunque existen períodos específicos en los que la demanda se intensifica aún más.
“Tenemos una demanda creciente que aumenta entre un 20% y un 30% año a año, aunque no es un número fijo. Hay épocas, como fin de año o Semana Santa, en las que muchas personas buscan asegurar sus viviendas antes de viajar y eso genera un incremento importante en las consultas e instalaciones”, explicó.
Actualmente, las casas unifamiliares y los dúplex lideran la incorporación de cercos eléctricos. Se trata principalmente de viviendas ocupadas por familias que pasan gran parte del día fuera de casa y buscan contar con una protección permanente.
Para los especialistas, uno de los principales cambios en el mercado es que la seguridad ya no se piensa una vez terminada la obra, sino desde la etapa de diseño y planificación.
Mendoza sostiene que contemplar la instalación de sistemas de seguridad desde el proyecto permite optimizar recursos, reducir costos y garantizar una implementación más eficiente.
“Lo ideal es prever todos los detalles desde el diseño de la vivienda. Incluso durante la construcción recomendamos instalar el cerco perimetral una vez concluida la muralla, porque ayuda a proteger materiales, herramientas y equipos que permanecen en el lugar mientras avanzan los trabajos”, señaló.
La recomendación cobra especial relevancia considerando que muchos proyectos aún dejan la seguridad para el final de la obra. Esta decisión puede generar gastos adicionales y retrasos innecesarios.
“Cuando no se planifica a tiempo, en algunos casos hay que rehacer instalaciones eléctricas o volver a intervenir muros para preparar ductos y conexiones. Eso implica más costos y pérdida de tiempo”, agregó.
Otro fenómeno que refleja la evolución del mercado es el cambio en el perfil de los clientes.
Si años atrás la contratación de cercos eléctricos era impulsada principalmente por los propietarios finales, hoy son los propios constructores y desarrolladores quienes lideran la demanda.
“Antes nos contrataban los habitantes finales de las casas. Hoy, mayoritariamente, son los constructores quienes incorporan la seguridad perimetral porque la consideran una necesidad básica y una plusvalía para la propiedad que ofrecen en venta”, destacó Mendoza.
Esta tendencia responde a una mayor valoración de los sistemas de seguridad como parte de la propuesta integral de una vivienda, especialmente en un mercado cada vez más competitivo.
En cuanto a la distribución geográfica, la mayor demanda dentro de la capital se concentra en zonas aledañas a los bañados, mientras que en el resto del país el crecimiento está vinculado principalmente a nuevos desarrollos residenciales.
La expansión de barrios emergentes y proyectos habitacionales en ciudades del área metropolitana también impulsa la incorporación de soluciones de seguridad desde etapas tempranas de construcción.
La evolución tecnológica transformó significativamente estos sistemas en los últimos años. Hoy, la mayoría de los cercos eléctricos pueden administrarse mediante aplicaciones móviles, permitiendo a los usuarios monitorear y controlar el funcionamiento desde cualquier lugar.
Sin embargo, la protección sigue siendo el principal factor de decisión al momento de invertir en seguridad.
“Lo primero que buscan los clientes es protección. Después aparece el interés por la integración tecnológica. En cambio, el monitoreo externo no tiene tanta demanda porque muchas personas prefieren gestionar directamente sus propios sistemas de seguridad”, explicó Mendoza.
Para los referentes del sector, la seguridad perimetral está camino a convertirse en un componente habitual dentro de las nuevas construcciones, al mismo nivel que otros servicios esenciales contemplados durante el diseño de una vivienda.
La planificación temprana permite integrar de manera más eficiente los sistemas de protección, optimizar recursos y evitar modificaciones posteriores.
No obstante, quienes ya construyeron sin prever estas soluciones todavía pueden incorporarlas.
“Siempre hay una solución. Aunque lo ideal es contemplar la seguridad desde el inicio, es totalmente viable adaptar un buen sistema de cerco perimetral a una vivienda ya terminada. Cada caso tiene una respuesta y una alternativa para mejorar la protección del inmueble”, concluyó Mendoza.