“Hay que entender la inteligencia artificial como un asistente digital, no humano, que puede acompañar al juez, al abogado o al estudio jurídico”, explicó a InfoNegocios Guanes Nicoli. Según el especialista, esta perspectiva transforma la manera de ejercer la profesión: “Muchos creen que la IA va a sustituir la mano de obra, pero esto es tan antiguo como la primera revolución industrial. La IA viene a ser una revolución mucho más disruptiva que afecta prácticamente todas nuestras actividades, tanto sociales como profesionales”.
El penalista advirtió sobre los riesgos legales de la inteligencia artificial. “Hay sesgos en los algoritmos que pueden generar discriminación por género, raza, educación o estatus. Esto ocurre en herramientas predictivas que intentan anticipar conductas futuras, por ejemplo, si una persona podría delinquir, o incluso en procesos de selección laboral”, señaló. Además, destaca los peligros asociados a las herramientas autónomas de IA: vehículos, sistemas financieros o diagnósticos médicos que puedan producir errores y generar daños físicos, patrimoniales o sociales.
En derecho penal, esto plantea desafíos adicionales. “El derecho penal requiere una relación de causalidad entre conducta humana y resultado. Si la acción es ejecutada por una IA autónoma, esa relación se diluye y existe un riesgo de impunidad que la sociedad no va a tolerar”, afirmó Guanes Nicoli.
Sobre el marco normativo en Paraguay, el especialista reconoció que el país aún no cuenta con regulaciones específicas sobre inteligencia artificial. “Todavía estamos lejos de lo que existe en Europa, donde hay un reglamento europeo de IA desde 2024. La legislación siempre llega tarde frente a tecnologías dinámicas como la IA, pero es indispensable que el Estado y el sector privado impulsen normas que contemplen ética, riesgos y privacidad”, aseguró.
Con esta formación, Guanes Nicoli no solo amplía su expertise en derecho penal, sino que fortalece una línea de investigación orientada a estudiar el vínculo entre innovación tecnológica y responsabilidad jurídica, con un enfoque crítico y garantista. Para él, la inteligencia artificial ofrece tanto oportunidades –como asistencia en investigación jurídica, gestión pública o análisis predictivo– como desafíos éticos y legales que requieren atención inmediata.
“Estamos iniciando un camino donde la innovación tecnológica y la responsabilidad legal deben ir de la mano. La IA no es el futuro: ya está aquí, y debemos prepararnos para que su integración sea segura y justa”, concluye Guanes Nicoli.