Campagnoli explicó que los modelos 3D y las perspectivas digitales le llamaron especialmente la atención porque le permitían “recorrer los proyectos como si fueran un videojuego”. Esa experiencia conectó con su afición por los videojuegos y lo llevó a interesarse profundamente por la visualización arquitectónica como disciplina.
Con el tiempo, comenzó a formarse en herramientas como AutoCAD 2D y 3D con el arquitecto Juan Miani y luego continuó su aprendizaje de manera autodidacta. Entre 2010 y 2011 viajó a Buenos Aires para especializarse en Visualización Arquitectónica en Image Campus, una etapa que consolidó su perfil profesional.
A su regreso a Paraguay, trabajó en distintos estudios de arquitectura hasta que decidió independizarse. En ese proceso, intentó bautizar su marca como “Arquitectura Digital”, pero al encontrar el nombre ya en uso, optó por DAD Render, siglas de Diseño y Arquitectura Digital.
Hoy, DAD Render opera como un estudio especializado en visualización arquitectónica con clientes en Paraguay y en el exterior. Campagnoli detalló que la empresa trabaja con desarrolladoras, arquitectos e inversionistas de distintos países, aprovechando la expansión digital del sector y la facilidad de conexión global que ofrecen las plataformas online.
Al analizar el mercado local, Campagnoli describió el panorama como un sector en crecimiento pero aún en proceso de profesionalización. Explicó que el sector inmobiliario paraguayo entendió que la visualización arquitectónica ya no funciona como un lujo, sino como una herramienta clave para vender, presentar proyectos y tomar decisiones de diseño.
“Hoy el render no solo sirve para vender una idea, también permite evaluar morfología, iluminación y materialidad antes de construir”, señaló. En ese sentido, destacó que los renders ayudan a reducir errores en etapas tempranas y funcionan como una herramienta estratégica para desarrolladores e inversionistas.
Sin embargo, advirtió que el mercado todavía presenta una fuerte sensibilidad al precio, lo que genera competencia basada más en costos que en calidad. Esa dinámica, según explicó, presiona a los estudios profesionales a reducir tarifas o trabajar con mayor volumen para sostenerse.
Campagnoli también analizó el cambio en la demanda. Explicó que no solo aumentó la cantidad de proyectos que requieren renders, sino que cambió el perfil del cliente. “El cambio más fuerte está en el cliente: antes el render era decorativo, hoy forma parte de la toma de decisiones”, afirmó.
El CEO sostuvo que arquitectos, constructoras e inversionistas utilizan cada vez más la visualización para evaluar diseño, materiales y viabilidad comercial. Ese cambio elevó el nivel de exigencia del mercado, donde ya no alcanza con una imagen atractiva, sino que se exige comunicación, precisión y valor estratégico.
En cuanto al impacto de la inteligencia artificial, Campagnoli explicó que la tecnología transformó principalmente la etapa de exploración, postproducción y generación de variantes. Señaló que la IA acelera procesos como cambios de luz, clima o estilo, y permite testear múltiples opciones en menos tiempo.
Aclaró que la IA no reemplaza el render tradicional ni el modelado 3D. “La base sigue siendo el modelo, la iluminación y la lógica arquitectónica. La IA potencia el proceso, pero no lo sustituye”, indicó. Según explicó, el valor humano sigue siendo clave para interpretar la intención del proyecto.
Campagnoli detalló que el estudio ya utiliza IA en etapas tempranas para transformar bocetos en visualizaciones realistas, generar variaciones de escenas y producir contenido audiovisual para redes sociales. Sin embargo, enfatizó que el modelado, la escala, la proporción y la dirección arquitectónica continúan dependiendo completamente del criterio humano.
“Hoy el cliente no recibe solo un render, recibe múltiples opciones, asesoría visual acelerada y contenido listo para marketing digital”, afirmó. En ese sentido, sostuvo que la tecnología elevó el estándar del producto final más que reducir su valor.
El empresario describió un flujo de trabajo donde el terreno se digitaliza en minutos, la IA ajusta condiciones visuales en tiempo real y la realidad virtual permite recorrer proyectos antes de su construcción. “Ya no vendemos planos ni promesas, vendemos experiencias y certezas”, concluyó.