La observación forma parte del informe de evaluación económica que el organismo publicó tras concluir la revisión anual de la economía paraguaya. Si bien el FMI destacó la solidez macroeconómica del país, el buen desempeño de la actividad y la estabilidad del sistema financiero, también identificó un foco de atención: la velocidad con la que viene creciendo el endeudamiento de los hogares.
Según el organismo, el crédito de consumo mantiene tasas de expansión cercanas al 40% interanual, impulsado principalmente por el uso de tarjetas de crédito y préstamos personales. Aunque la morosidad todavía permanece en niveles manejables, el FMI considera que el fenómeno amerita un monitoreo permanente para evitar que derive en riesgos para las familias y para el sistema financiero.
Uno de los aspectos que más llamó la atención del organismo es que parte de ese crecimiento ya no responde únicamente a compras de bienes durables o inversiones familiares, sino que cada vez más hogares utilizan las tarjetas para financiar gastos cotidianos, desde alimentos hasta servicios básicos.
Este comportamiento refleja una transformación en los hábitos de consumo. En un contexto en el que la inflación se moderó y la economía mantiene un ritmo de crecimiento favorable, muchas familias continúan sosteniendo su nivel de gasto, aunque recurren con mayor frecuencia al crédito como herramienta de liquidez.
Para el FMI, el desafío consiste en evitar que ese mecanismo, útil para administrar el flujo de caja en el corto plazo, termine convirtiéndose en un factor de vulnerabilidad si las obligaciones financieras crecen más rápido que los ingresos de los hogares.
El crecimiento del crédito de consumo también representa una oportunidad para el sistema financiero. Bancos, financieras y emisores de tarjetas vienen registrando un importante aumento en la colocación de préstamos, impulsado por una mayor demanda y por la digitalización de los medios de pago.
El mayor uso de tarjetas no solo incrementa el volumen de operaciones, sino que también fortalece una de las líneas de negocio más rentables para las entidades financieras. Sin embargo, ese mismo dinamismo obliga a reforzar las políticas de evaluación de riesgo y seguimiento de los clientes.
El FMI destacó que, hasta el momento, el sistema financiero paraguayo mantiene niveles adecuados de capitalización y liquidez, por lo que no observa riesgos inmediatos para la estabilidad del sector. No obstante, recomendó mantener una supervisión prudencial sobre la evolución del crédito de consumo, especialmente si el crecimiento continúa a un ritmo muy superior al de la economía.
Un desafío para la política económica
La advertencia llega en un contexto favorable para Paraguay. El organismo prevé que el país mantenga uno de los mayores ritmos de crecimiento de la región, respaldado por la recuperación de sectores como la construcción, los servicios y la inversión.
Sin embargo, el FMI sostiene que preservar esa estabilidad también implica vigilar los desequilibrios que puedan acumularse en el sector privado. El incremento del endeudamiento de los hogares aparece hoy como uno de esos indicadores que, si bien aún no representa un problema estructural, podría convertirse en una fuente de vulnerabilidad si se deteriora el mercado laboral o si las familias comienzan a enfrentar mayores dificultades para cumplir con sus compromisos financieros.
En ese escenario, el mensaje del organismo no apunta a frenar el acceso al crédito, sino a acompañar su expansión con una gestión prudente del riesgo. Para una economía en la que el consumo interno gana cada vez más peso, el desafío será encontrar un equilibrio entre sostener el dinamismo comercial y evitar que el crédito deje de ser un motor del crecimiento para convertirse en una señal de alerta.