Pagar impuestos sin pagar de más: el desafío de personas y empresas en tiempos de baja liquidez

(Por Celso Vergara Heinrroth, contador/abogado) En un contexto donde el dinero escasea y cada guaraní cuenta, la correcta liquidación de impuestos dejó de ser un tema administrativo para convertirse en una decisión financiera clave tanto para personas físicas como para empresas.

Hoy, el problema no es solo cumplir. El verdadero desafío es cumplir bien, sin pagar de más y sin exponerse a riesgos innecesarios.

Para las personas físicas, el Impuesto a la Renta Personal (IRP) suele ser visto como un trámite anual. Sin embargo, en la práctica, es uno de los impuestos donde más dinero se pierde por errores evitables. Gastos mal documentados, facturas inválidas o criterios inconsistentes hacen que muchos contribuyentes terminen pagando más de lo que corresponde.

En un escenario de baja liquidez, esto no es menor. Una mala liquidación del IRP impacta directamente en el bolsillo. Por eso, la clave está en algo simple pero poco aplicado: orden, documentación y criterio.

En el caso de las empresas, la situación es aún más delicada. La liquidación del Impuesto a la Renta Empresarial (IRE) y del IVA no solo requiere conocimiento técnico, sino también una lectura clara del negocio. No todas las decisiones contables son neutras: muchas tienen impacto directo en los impuestos.

Y esto se vuelve crítico en contextos donde las empresas están ajustadas financieramente. Hoy vemos casos de compañías con altos niveles de inversión, incluso sin ingresos relevantes en sus primeras etapas, donde una mala determinación fiscal puede agravar aún más su situación.

El IVA, por ejemplo, es un impuesto que parece simple, pero en la práctica es uno de los que más errores genera. La mala gestión del crédito fiscal, la incorrecta clasificación de operaciones o la falta de control mensual terminan acumulando diferencias que después se transforman en problemas mayores.

En este escenario, el asesoramiento tributario deja de ser un lujo para convertirse en una necesidad. No se trata de buscar atajos ni de “pagar menos a cualquier costo”, sino de algo mucho más básico y más importante: pagar lo justo, en el momento correcto y con respaldo.

Porque en tiempos difíciles, la diferencia entre una buena y una mala liquidación de impuestos no es técnica. Es económica.

En definitiva, tanto para personas como para empresas, la clave está en entender que la gestión tributaria es parte de la gestión financiera. Y en un contexto de bajo circulante, esa diferencia puede ser determinante.

Finalmente, los Asesores Tributarios deben  acompañar a sus clientes con un enfoque práctico y cercano, orientado a asegurar el cumplimiento de las normas vigentes y, al mismo tiempo, lograr la menor carga impositiva posible dentro del marco legal, cuidando lo más importante en este contexto: la liquidez.

La Costanera sumará un nuevo símbolo: un monumento de casi 11 metros a Nuestra Señora de la Asunción

(Por BR) Asunción sumará en los próximos días un nuevo símbolo urbano y religioso. La capital contará con un monumento de gran escala dedicado a Nuestra Señora de la Asunción, patrona y fundadora espiritual de la ciudad, que será emplazado en el paseo central de la Costanera, detrás del Palacio de Gobierno. La obra demandó más de un año de trabajo, tendrá cerca de 11 metros de altura y será inaugurada, si el cronograma oficial se mantiene, entre el 14 y el 15 de agosto, coincidiendo con las celebraciones por el aniversario de la capital.

Le dijeron que nadie imprimiría de madrugada: la idea que convirtió a Printos en la imprenta 24 horas que emplea a 45 personas

(Por NL) Todo comenzó hace unos 15 años con una computadora que tenía en su casa, una impresora de escritorio y un pequeño local de apenas dos por tres metros. A partir de esos recursos, nació lo que finalmente se convertiría en una de las imprentas más reconocidas de Asunción. Sin embargo, el crecimiento de Printos no se explica solo por la inversión en equipos o la ampliación de servicios, que al inicio eran muy limitados, sino también por una decisión que tomó posteriormente su fundador, Luis Enrique Rene Melzer Resquin: mantener el negocio abierto las 24 horas cuando prácticamente nadie creía que pudiera funcionar.