“El invierno reúne las condiciones ideales para realizar este procedimiento debido a la menor intensidad solar. El peeling médico utiliza sustancias químicas con concentraciones más altas que los peelings cosmetológicos. Lo que hacemos es exfoliar de manera controlada las capas superficiales y medias de la piel para estimular la renovación celular y mejorar su calidad”, explicó.
A diferencia de los peelings realizados en centros de estética por cosmetólogas, el procedimiento médico emplea combinaciones de ácidos con mayor potencia y profundidad, capaces de tratar alteraciones específicas de la piel bajo supervisión profesional.
Aunque muchas personas asocian el peeling únicamente con la eliminación de manchas, Coronel aseguró que “lo utilizamos para tratar manchas solares, melasma, acné activo, cicatrices de acné, líneas finas, piel opaca y mejorar la textura en general. En el verano cuesta mucho eso, porque predispones más a hipermancharte o hiperpigmentarte, ya que el sol es más fuerte”.
No obstante, aclaró que también existen peelings suaves que pueden realizarse durante épocas de mayor radiación solar. Estos procedimientos superficiales buscan principalmente aportar luminosidad y un efecto glow, sin generar una exfoliación profunda.
Uno de los errores más frecuentes es pensar que todos los pacientes necesitan el mismo tratamiento. “Cada ácido tiene una indicación diferente. Si el paciente presenta manchas solares, utilizamos determinados ácidos; si busca mejorar la calidad de la piel, empleamos otros más suaves. Todo depende de la evaluación clínica”, afirmó.
Además del tipo de ácido, también influye su concentración. Esa variable determina si el peeling será superficial, medio o profundo.
“Depende de lo que tenga el paciente y de lo que le molesta. En función de eso se van utilizando distintos ácidos. La diferencia entre un peeling superficial, medio o profundo está en la concentración de los ácidos. Por ejemplo, un ácido retinoico al 0,5% no es lo mismo que uno al 8%; la concentración es la que juega ahí. En una paciente nueva que nunca se hizo un peeling y tiene miedo, siempre se vale empezar con un peeling suave”, explicó.
“Siempre preferimos iniciar con un tratamiento suave para que la piel se adapte al proceso de renovación. Lo que buscamos es eliminar gradualmente la piel envejecida para dar lugar a una piel nueva, más uniforme y saludable”, agregó.
Si bien el procedimiento dura pocos minutos, Coronel aseguró que los resultados dependen en gran medida del compromiso del paciente durante las semanas siguientes.
“El mayor error es hacerse el peeling y no cuidarse después. Justamente estamos formando una piel nueva y, si no se protege correctamente, puede mancharse o incluso inflamarse”, advirtió.
En cuanto a las recomendaciones, manifestó: “Yo siempre les digo a mis pacientes que tienen que casarse con el protector solar. Si antes lo aplicaban una vez al día, después del peeling deberán hacerlo cada cuatro o seis horas durante al menos un mes”.
A ello se suma una hidratación intensa, tanto mediante cremas específicas como con una adecuada ingesta de agua, además de evitar completamente la exposición directa al sol.
“Esa piel tiene que desprenderse sola. Debajo está apareciendo una piel completamente nueva y mucho más sensible. Si la arrancan antes de tiempo, pueden lesionarla y afectar el resultado del tratamiento”, puntualizó.