Uno de los principales logros que celebró la organización está relacionado con el acceso a la educación. Villalba señaló que, por segundo año consecutivo, no registraron denuncias por negativa de matriculación de estudiantes autistas en instituciones educativas del país, una situación que años atrás afectaba incluso a colegios privados.
“Este ya es el segundo año que no tuvimos ninguna denuncia por no matriculación. El Ministerio de Educación también se puso bastante firme y celebramos que no hubo una sola denuncia”, expresó.
Si bien reconoció que todavía existe una brecha entre lo que establecen las leyes y lo que ocurre en las aulas, resaltó el compromiso de numerosos docentes que buscan capacitarse para responder mejor a las necesidades de los estudiantes. Según explicó, TEA Paraguay lleva siete años desarrollando capacitaciones en escuelas, colegios y universidades de todo el país.
La dirigente afirmó que el trabajo conjunto entre familias e instituciones educativas permitió derribar barreras que históricamente dificultaban la inclusión.
“Hoy día todo funciona de manera circular. Ya no existe esa idea de que la familia está en una vereda y la escuela en otra. Eso nos parece genial”, sostuvo.
Respecto a las figuras de apoyo en las aulas, Villalba indicó que muchas familias continúan solicitando profesores de apoyo a la inclusión, aunque destacó que algunas instituciones privadas ya incorporan profesionales que acompañan a varios alumnos dentro de una misma clase. Consideró que esta estrategia arroja resultados positivos y favorece una atención más amplia.
Sin embargo, remarcó que el acceso a estos apoyos sigue dependiendo, en muchos casos, de la capacidad económica de las familias. Cuando no pueden costearlos, son los propios padres quienes terminan acompañando a sus hijos durante la jornada escolar y asumiendo tareas de apoyo pedagógico.
En el ámbito laboral, la presidenta de TEA Paraguay reconoció que se observan experiencias exitosas tanto en instituciones públicas como privadas, pero consideró insuficiente el nivel de inclusión alcanzado hasta ahora. Comentó que algunas personas autistas ya trabajan en el IPS, en empresas privadas y en servicios de salud, donde demuestran un alto nivel de desempeño.
“Falta muchísimo. Las empresas tienen que ampliar su mirada e incluir a las personas con autismo dentro de sus planteles. Son personas sumamente comprometidas y enfocadas en las tareas que realizan”, afirmó.
Villalba explicó que muchas personas dentro del espectro autista desarrollan una gran capacidad de concentración y pueden ejecutar determinadas funciones con alta eficiencia cuando reciben instrucciones claras y específicas. En ese sentido, citó experiencias internacionales como las impulsadas por Microsoft para fomentar la contratación de trabajadores neurodivergentes.
Sobre las políticas públicas, consideró que Paraguay cuenta con una legislación adecuada, pero enfrenta dificultades en su implementación. Mencionó específicamente la normativa que establece un cupo del 5% para personas con discapacidad en instituciones públicas y sostuvo que el principal desafío radica en garantizar su cumplimiento efectivo.
“Yo creo que nuestras leyes son geniales. El problema está en la aplicación. Ahí es donde tenemos los desafíos”, concluyó.