Rutas, asfalto y conectividad: la infraestructura pública pisa el acelerador en el Chaco y el Gran Asunción

(Por TA) La construcción pública atraviesa un momento de alta actividad, con frentes de obras viales que avanzan tanto en regiones históricamente relegadas como en el corazón del área metropolitana. Dos proyectos emblemáticos reflejan esta dinámica: la pavimentación de la ruta PY12 en el Chaco y el desarrollo de una nueva red vial para el acceso y salida de Asunción, iniciativas que buscan responder a demandas estructurales de conectividad y movilidad.

En el Chaco paraguayo, los trabajos del Lote 3 de la ruta PY12 registran un avance cercano al 79% en un tramo de más de 44 kilómetros, con intervenciones que incluyen movimiento de suelos, pavimentación y obras de drenaje. La infraestructura apunta a conectar comunidades como Cabo Olivorio Talavera y zonas indígenas cercanas, con el objetivo de reducir tiempos de traslado y facilitar el acceso a servicios básicos, además de dinamizar la actividad productiva de la región.

El proyecto también incorpora medidas ambientales, como la protección y reposición de árboles en la franja de dominio vial, en una estrategia que intenta mitigar el impacto ecológico de la obra. La ruta PY12, con una extensión total de 166 kilómetros, se perfila como un eje logístico clave para el Bajo Chaco, una región que históricamente sufrió aislamiento y limitaciones en su integración económica.

Mientras tanto, en el área metropolitana, las obras del sistema de acceso y salida rápida de Asunción avanzan en distintos puntos estratégicos. En la ruta Luque–San Bernardino se ejecutan tareas de rehabilitación de calzada y colocación de mezcla asfáltica, mientras que en Ypacaraí y Luque se realizan trabajos de alcantarillado, movimiento de suelos y preparación de caminos para maquinaria pesada. Estas intervenciones buscan ordenar el tránsito y mejorar la seguridad vial en una zona marcada por la congestión diaria.

El proyecto contempla la construcción de dos corredores viales que conectarán ciudades como Ypacaraí, Areguá, Luque y San Bernardino, además de una autopista elevada de 3,6 kilómetros, con dos calzadas y carriles por sentido. La infraestructura se diseña para integrarse con futuros sistemas de transporte, como un tren de cercanías, y pretende estructurar el crecimiento urbano del Gran Asunción con una red más eficiente y ordenada.

Más allá del discurso técnico, estas obras evidencian la magnitud del desafío que enfrenta la infraestructura pública paraguaya. La expansión urbana acelerada, la presión sobre corredores viales saturados y la falta histórica de planificación obligan a intervenciones de gran escala, muchas veces con plazos largos y alto costo fiscal o concesionado. En el caso metropolitano, el objetivo central es descomprimir la ruta PY02, uno de los ejes más transitados del país, donde confluyen actividades productivas, comerciales y residenciales.

Sin embargo, el avance físico de los proyectos no despeja interrogantes recurrentes: el impacto real en la movilidad, la transparencia en la ejecución y la capacidad del Estado para garantizar el mantenimiento a largo plazo. La experiencia regional muestra que la infraestructura vial, sin políticas integrales de transporte público y ordenamiento territorial, puede reproducir cuellos de botella en nuevas zonas, trasladando el problema en lugar de resolverlo.

En el Chaco, la pavimentación de rutas representa una oportunidad histórica de integración territorial, pero también expone tensiones entre desarrollo productivo, comunidades locales y medio ambiente. En el área metropolitana, la apuesta por grandes corredores y autopistas urbanas marca un cambio de escala en la política de movilidad, con un enfoque centrado en el flujo vehicular y la logística.

En conjunto, las obras en la ruta PY12 y en el sistema de acceso y salida de Asunción forman parte de un ciclo de inversión en infraestructura pública orientado a mejorar la conectividad territorial y la circulación en zonas estratégicas del país. La ejecución de estos proyectos incluye etapas de planificación, construcción y mantenimiento, que determinan su impacto en la movilidad, la integración regional y el funcionamiento del sistema vial a mediano y largo plazo.

A motor de maquila: 2026 sería el año más importante para captar inversiones (exportaciones alcanzaron US$ 471 millones)

(Por TA) El régimen de maquila mantiene un ritmo de crecimiento sostenido y proyecta un segundo semestre con más dinamismo, impulsado por el interés de inversionistas extranjeros y la aprobación de nuevos programas industriales. Según cifras del sector, las exportaciones maquiladoras alcanzaron US$ 471 millones en el primer cuatrimestre del año, consolidando a la maquila como uno de los motores más fuertes del comercio exterior.