¿Cuáles son sus principales objetivos como director?
Boller tiene casi 90 años en el rubro y, durante todo este tiempo, se destacó por su excelencia, su seriedad y su compromiso con la salud en Paraguay. Mi principal objetivo es honrar esa trayectoria y, al mismo tiempo, proyectarla hacia el futuro. Quiero que sigamos siendo una empresa referente, no solo por ser aliados de grandes industrias internacionales, sino por la calidad de nuestra gestión, nuestra ética y nuestra forma de trabajar.
Cuando una compañía logra mantenerse vigente durante casi un siglo es porque supo adaptarse sin perder su esencia. No somos solo una empresa del rubro farmacéutico; somos parte de un sistema que impacta directamente en la vida de las personas. También quiero fortalecer a los equipos. Creo profundamente en el talento que tenemos. Si logramos combinar experiencia, profesionalismo y una cultura de excelencia, el crecimiento será una consecuencia natural.
¿En qué momento de la empresa considera que toma el timón?
Asumo en un momento de madurez. La empresa tiene identidad, reputación e historia. Cuando una organización logra consolidarse en el tiempo con credibilidad, significa que hizo muchas cosas bien. Hoy el desafío está en potenciar lo que ya existe. Estamos en una etapa en la que podemos pensar en grande, con visión estratégica y con estándares cada vez más altos. Eso es lo que más me entusiasma.
¿Y en qué momento del país lo está haciendo?
Creo que Paraguay está en un punto de inflexión en materia de salud. Hay mayor conciencia sobre la importancia del acceso, la calidad y la innovación. También hay más exigencia, más escrutinio y más expectativas. Y eso es positivo. Cuando la sociedad exige más, nos obliga a todos a mejorar. Estamos en un país joven, dinámico y con enorme potencial. Si logramos fortalecer el ecosistema de salud con visión de largo plazo, el impacto puede ser muy significativo.
¿Cuál es el futuro del sector salud en Paraguay?
Soy optimista. El futuro del sector salud en Paraguay estará marcado por más innovación y descentralización. Veremos terapias más avanzadas y tratamientos más personalizados, pero, por sobre todo, queremos que estas soluciones lleguen a más personas en todo el país. El futuro dependerá de nuestra capacidad de trabajar juntos: Estado, sector privado, médicos y pacientes. La salud es un desafío colectivo. Si logramos alinear esfuerzos, Paraguay avanzará hacia la dirección que soñamos.
¿Qué innovaciones debemos implementar?
La innovación real es la que transforma el sistema, no solo la que introduce un nuevo producto. Es la que mejora la experiencia del paciente, optimiza la gestión en los hospitales y permite que más paraguayos reciban atención oportuna y de calidad. Creo que Paraguay debe trabajar en tres frentes: facilitar el acceso a nuevas terapias, fortalecer el sistema de salud y avanzar en la descentralización. Si logramos articular ciencia, gestión y compromiso institucional, Paraguay puede dar un salto cualitativo muy importante.