El proyecto representó un desafío importante para la desarrolladora, principalmente porque planteó una visión distinta a la que suele dominar en el mercado inmobiliario. “La idea era hacer un proyecto orientado a gente que quisiera vivir acá”, señaló Mario Cuevas, gerente general de la firma, destacando que, si bien sigue siendo una opción rentable, Urban Molas se pensó para residentes reales y no únicamente para compradores que buscan rentabilidad.
Uno de los retos más complejos surgió desde el terreno mismo: la conservación de los árboles originales del predio. Cuevas aseguró que el equipo tuvo que resolver un verdadero desafío de ingeniería para respetar el paisaje natural sin renunciar a la funcionalidad del edificio. Para lograrlo, Urban Domus reservó áreas específicas donde no construyó subsuelos, lo que obligó a replantear parte del diseño estructural.
El resultado, según el gerente general, superó ampliamente las expectativas iniciales. Cuevas incluso afirmó que Urban Molas se convirtió en su proyecto favorito dentro del portafolio de Urban Domus. “Creo que el parque quedó súper bien logrado”, expresó, convencido de que el espacio verde y los amenities reflejan el nivel de calidad que la empresa busca entregar en cada obra.
A diferencia de otros edificios residenciales, Urban Molas ubicó sus amenities en la planta baja y no en la terraza. Para Cuevas, esa decisión cambió por completo la dinámica del lugar, porque integró esos espacios a la vida cotidiana del edificio y facilitó el acceso para todos los residentes. En esa línea, destacó la presencia de cuatro quinchos, sala de juegos para niños, gimnasio totalmente equipado, coworking y áreas diseñadas para niños más pequeños.
El edificio cuenta con seis niveles y 90 departamentos, organizados en una estructura particular: dos núcleos totalmente independientes. Cuevas explicó que cada núcleo tiene ascensores y accesos separados, lo que permite una circulación más limpia y ordenada. Además, remarcó que ambos núcleos no se comunican entre sí en los pisos, una característica poco común en desarrollos residenciales de este tipo.
En términos económicos, el gerente general estimó que Urban Molas implicó una inversión aproximada de US$ 15 millones. Si bien el proyecto ya despertó un fuerte interés comercial, Cuevas aclaró que el edificio todavía no se vendió en su totalidad y quedan algunas unidades disponibles. También señaló que Urban Domus no apuesta fuertemente a la venta en pozo, ya que prefiere que los compradores conozcan el edificio y recorran el departamento modelo antes de tomar una decisión.
Mientras Urban Molas inicia esta nueva etapa, Cuevas confirmó que la empresa mantiene su ritmo de expansión. Urban Domus actualmente construye cuatro edificios y planea iniciar al menos dos proyectos más durante el año. Para él, el sector inmobiliario todavía tiene margen para crecer mucho más, especialmente si el crédito hipotecario logra llegar a más personas y amplía el acceso a la vivienda.
Finalmente, Cuevas invitó al público a acercarse y conocer Urban Molas en persona, convencido de que se trata de un proyecto difícil de dimensionar solo con imágenes o planos. “Para hacerse una idea de lo que es realmente, hay que venir y conocerlo”, sostuvo, reafirmando que la apuesta de Urban Domus sigue siendo clara: diferenciarse por calidad y por lo que entrega en cada detalle.