La iniciativa comenzó a tomar forma tras la visita de una comitiva paraguaya a la planta que la compañía posee en Quilmes, provincia de Buenos Aires. Allí, autoridades del Ministerio de Industria y Comercio (MIC) recorrieron las instalaciones y avanzaron en conversaciones sobre una eventual radicación de la empresa en Paraguay.
Para el viceministro de Industria, Javier Viveros, el atractivo del proyecto va mucho más allá del monto de la inversión. “A mí lo que más me emociona de este proyecto es la integración completa de la cadena productiva, desde el campo hasta la aplicación de tecnología y la industria”, afirmó en conversación con InfoNegocios.
El plan contempla el cultivo local de alcachofas, una producción no tradicional en Paraguay, que serviría como materia prima para la elaboración de cápsulas farmacéuticas. En particular, el proyecto está vinculado a la fabricación de Hepatalgina, un medicamento cuyo principio activo proviene del extracto de esta planta.
La propuesta tiene un componente estratégico: la materia prima debe procesarse con rapidez una vez cosechada, por lo que el cultivo y la planta industrial deben estar ubicados cerca uno del otro. Esa necesidad logística convierte a Paraguay en una opción competitiva para desarrollar toda la cadena en un mismo territorio.
“Ellos van a hacer la cadena completa”, explicó Viveros. Esto implica no solo la instalación de una planta industrial, sino también la articulación con productores locales y cooperativas para abastecer el cultivo requerido. Desde el MIC, de hecho, ya trabajan en brindar asistencia técnica para evaluar ubicaciones, condiciones agronómicas y aspectos logísticos.
La llegada de Elea podría representar una oportunidad relevante para la agricultura familiar y para proveedores del sector primario, al incorporar un nuevo cultivo con destino industrial y alto valor agregado. En lugar de exportar materia prima, la apuesta es producir un bien terminado, listo para mercados internacionales.
Ese enfoque encaja con la estrategia oficial de impulsar una industrialización más sofisticada, capaz de conectar al agro con sectores de mayor intensidad tecnológica. En este caso, se trata de una cadena que une producción agrícola, investigación, manufactura y exportación.
Aunque el proyecto aún se encuentra en etapa de análisis, las conversaciones están avanzadas. La inversión inicial rondaría los US$ 10 millones, aunque desde el Gobierno prefieren poner el foco en el impacto estructural de la iniciativa antes que en la cifra.
No es un dato menor: Elea forma parte de Grupo Insud, el conglomerado liderado por Hugo Sigman, con presencia en sectores como farmacéutica, agroindustria, biotecnología y energía. El grupo ya opera en Paraguay a través de Pomera Maderas, lo que refuerza su interés por ampliar su huella en el país.
Más allá de este primer proyecto, la eventual instalación podría abrir la puerta a nuevas inversiones en el sector farmacéutico. Para Paraguay, significaría sumar una industria intensiva en conocimiento, con capacidad de generar empleos de mayor calidad y diversificar la matriz productiva.
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