Desde Caraguatay, en el departamento de Cordillera, Granja Ña Eli llega a las ferias de agricultura familiar con una mesa cargada de colores, aromas y productos frescos. Al frente del emprendimiento está Elizabeth López, productora que desde hace años trabaja la tierra y participa de estos espacios de comercialización directa, donde encuentra una importante salida para su producción.
“Todo es producción nuestra”, afirmó López al explicar que los productos que ofrece provienen directamente de su finca. En su puesto se pueden encontrar choclo, poroto, poroto manteca, berenjena, zapallito, zapallito italiano, pepino, choclo dulce, tomate, locote, aguacate y nuez, una variedad que demuestra la capacidad de la agricultura familiar para adaptarse a la demanda de los consumidores.
Si bien el tomate y el locote siguen siendo los rubros de mayor salida, la productora destacó que otros productos comienzan a ganar espacio en la feria. Uno de ellos es la berenjena, que antes tenía una demanda más limitada, pero que hoy ya forma parte de la compra habitual de muchos consumidores. “Ahora se consume mucho más la berenjena, se conoce más”, comentó.
Otro producto que llama la atención en su mesa es la nuez, un rubro de estación que no siempre aparece con frecuencia en las ferias. López explicó que su disponibilidad depende en gran medida del comportamiento del clima y de cada ciclo productivo. “Hay años en que fructifica y años en que no. Este año, por ejemplo, fructificó un poco más”, señaló, al mencionar que factores como la lluvia o la sequía inciden directamente en la cosecha.
El poroto manteca también se ubica entre los productos más buscados por los compradores. Según la productora, es uno de los granos con mejor salida en feria, lo que refleja la vigencia de los alimentos tradicionales dentro de la canasta familiar. Su presencia, junto con la nuez y la berenjena, permite a Granja Ña Eli diferenciarse con una oferta más amplia que la de las hortalizas habituales.
La diversidad productiva responde a una planificación escalonada. López explicó que en la finca trabajan por etapas, con siembras cada dos o tres meses, de manera a mantener productos disponibles durante buena parte del año. En rubros como el zapallito, por ejemplo, realizan plantaciones en volúmenes importantes para sostener la oferta y responder a la demanda.
Detrás de esta producción hay entre cinco y seis personas dedicadas al trabajo de campo. No se trata únicamente de mano de obra familiar, ya que también cuentan con colaboradores que ayudan en la atención de los cultivos. Esta dinámica permite mantener la producción, preparar los productos y llegar con regularidad a los puntos de venta.
Además de las ferias, Granja Ña Eli también comercializa parte de su producción en el Mercado de Abasto, lo que le permite combinar la venta directa al consumidor con un canal de mayor movimiento. “También enviamos productos al Mercado de Abasto”, indicó López, al señalar que la finca produce en un volumen suficiente para atender distintos espacios de comercialización.
Las ferias de agricultura familiar, sin embargo, ocupan un lugar especial dentro de su estrategia comercial. La productora comentó que participa dos o tres veces al mes, dependiendo de la disponibilidad de espacios y de la organización de cada jornada. La respuesta del público, aseguró, suele ser muy positiva. “Siempre vendemos todo”, afirmó.
López también resaltó el acompañamiento técnico que reciben los productores. Señaló que participan en capacitaciones con ingenieros y técnicos, quienes brindan charlas sobre formas de mejorar la producción. Estas orientaciones ayudan a fortalecer el manejo de los cultivos y a sostener la calidad de los alimentos que llegan a la feria.
Para la productora, el apoyo institucional representa una oportunidad concreta para seguir creciendo. “Quiero agradecer al ministerio por brindarnos siempre este lugar, este espacio para poder ofrecer nuestros productos”, expresó.
Con hortalizas frescas, granos tradicionales y productos de estación, Granja Ña Eli refleja el empuje de la agricultura familiar, que busca diversificar su oferta, abrir más canales de venta y sostener ingresos desde el interior del país.