Edgar Esteche: “Fortalecer nuestra genética es clave para reducir dependencia externa y mejorar la rentabilidad del productor”

(Por SR) Luego de un 2025 marcado por una fuerte presencia territorial y resultados concretos en investigación aplicada, el Instituto Paraguayo de Tecnología Agraria (IPTA) proyecta para 2026 una etapa de consolidación y expansión basada en tres ejes clave: transferencia tecnológica, fortalecimiento genético y llegada efectiva al productor. La estrategia apunta a transformar el conocimiento científico en herramientas prácticas que impacten directamente en la productividad y competitividad del agro paraguayo.

En conversación con nuestro medio, Edgar Esteche, presidente del Instituto Paraguayo de Tecnología Agraria (IPTA), explicó que el desafío central es profundizar el vínculo entre investigación y territorio. “No alcanza con generar tecnología si no logramos que llegue al productor de manera clara, oportuna y adaptada a su realidad”, afirmó. En ese sentido, la institución buscará escalar las acciones que ya mostraron resultados positivos durante el último año.

Los números de 2025 respaldan ese enfoque. A lo largo del año, el IPTA alcanzó de forma directa a más de 9.000 personas en los 17 departamentos del país, a través de jornadas técnicas, capacitaciones, demostraciones productivas y asistencia directa. Este despliegue se apoyó en la articulación con gobiernos departamentales y municipales, organizaciones de la agricultura familiar, el sector pecuario y la academia, un esquema que será profundizado en 2026.

De cara al próximo año, el plan contempla la realización de megajornadas tecnológicas por cultivo estratégico, complementadas con charlas técnicas, capacitaciones en agroindustria y demostraciones en campo. Estas actividades estarán focalizadas en distritos definidos como prioritarios por el Gobierno del Paraguay, con el objetivo de maximizar el impacto productivo y social de cada intervención.

El segundo pilar de la estrategia es el desarrollo genético con identidad nacional. Durante 2025, el IPTA avanzó en el registro de variedades propias y en la presentación de nuevos materiales ante el Senave. Entre los cultivos destacados se encuentran el locote, la mandioca y el melón, además de la continuidad del trabajo en tomate, con variedades nacionales ya registradas y adaptadas a las condiciones agroclimáticas del país.

Para 2026, la institución prevé escalar estos desarrollos mediante la instalación participativa de semilleros comunitarios y la consolidación de materiales mejorados, especialmente en locote nacional. “Fortalecer nuestra genética es clave para reducir dependencia externa y mejorar la rentabilidad del productor”, señaló Esteche.

La agenda genética también incluye investigaciones de mayor complejidad. El IPTA impulsará el genotipado de materiales de caña de azúcar y banana, a través de trabajos de posgrado realizados por técnicos de la institución. El objetivo es mejorar la productividad, la adaptación a condiciones locales y la resiliencia frente a eventos climáticos extremos.

En paralelo, el organismo continuará fortaleciendo la provisión de materiales genéticos y sanitarios de calidad. La instalación de parcelas semilleras, la producción local de semillas y la articulación con asociaciones de productores seguirán siendo herramientas centrales para ampliar la cobertura territorial y promover la adopción tecnológica.

El tercer eje del plan 2026 está vinculado a la innovación aplicada. Frente a los desafíos climáticos y a la necesidad de mejorar la competitividad del sector agropecuario, el IPTA incorporará herramientas como la inteligencia artificial y sistemas de producción en invernaderos inteligentes. Estas tecnologías buscan optimizar el uso de recursos, mejorar rendimientos y reducir riesgos productivos.

Estas acciones se complementarán con el fortalecimiento del Banco de Germoplasma, considerado un activo estratégico para la sostenibilidad productiva, la seguridad alimentaria y la preservación de la biodiversidad agrícola. “Invertir en germoplasma es pensar en el largo plazo del agro paraguayo”, subrayó Esteche.

Con una base sólida construida en 2025 y una estrategia clara para el próximo año, el IPTA apuesta a escalar su impacto combinando ciencia, territorio y transferencia tecnológica, con el productor como eje central del desarrollo agropecuario.

 

La Costanera sumará un nuevo símbolo: un monumento de casi 11 metros a Nuestra Señora de la Asunción

(Por BR) Asunción sumará en los próximos días un nuevo símbolo urbano y religioso. La capital contará con un monumento de gran escala dedicado a Nuestra Señora de la Asunción, patrona y fundadora espiritual de la ciudad, que será emplazado en el paseo central de la Costanera, detrás del Palacio de Gobierno. La obra demandó más de un año de trabajo, tendrá cerca de 11 metros de altura y será inaugurada, si el cronograma oficial se mantiene, entre el 14 y el 15 de agosto, coincidiendo con las celebraciones por el aniversario de la capital.

Proyección económica: dólar cerraría 2026 en G. 6.300, con inflación de 3,5% y crecimiento de 4,2%

Los agentes económicos redujeron nuevamente sus expectativas para el tipo de cambio, mientras mantuvieron sin cambios las proyecciones de inflación, crecimiento económico y tasa de política monetaria. Para el cierre de 2026, estiman que el dólar se ubicará en G. 6.300 y que el Producto Interno Bruto (PIB) crecerá un 4,2%, según la Encuesta de Expectativas de Variables Económicas (EVE) correspondiente a julio de 2026, elaborada por el Banco Central del Paraguay (BCP). 

Le dijeron que nadie imprimiría de madrugada: la idea que convirtió a Printos en la imprenta 24 horas que emplea a 45 personas

(Por NL) Todo comenzó hace unos 15 años con una computadora que tenía en su casa, una impresora de escritorio y un pequeño local de apenas dos por tres metros. A partir de esos recursos, nació lo que finalmente se convertiría en una de las imprentas más reconocidas de Asunción. Sin embargo, el crecimiento de Printos no se explica solo por la inversión en equipos o la ampliación de servicios, que al inicio eran muy limitados, sino también por una decisión que tomó posteriormente su fundador, Luis Enrique Rene Melzer Resquin: mantener el negocio abierto las 24 horas cuando prácticamente nadie creía que pudiera funcionar.