Productores aceleran la implementación del sistema de identificación de soja rumbo a la Unión Europea

(Por SR) La cadena productiva paraguaya de la soja avanza de manera coordinada en la implementación del Sistema de Identificación de Soja y Derivados con destino a la Unión Europea (SISE-UE), un mecanismo que permitirá cumplir con las exigencias de trazabilidad y sostenibilidad que el bloque europeo comenzará a aplicar desde el 1 de enero de 2026. El desafío, según gremios y referentes de la industria, es garantizar que el país se mantenga competitivo en un mercado clave y altamente regulado.

El reciente comunicado intergremial firmado por la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro), la Unión de Gremios de la Producción (UGP), la Federación de Cooperativas de Producción (Fecoprod) y la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), destacó que en las últimas semanas se avanzó en la definición de cláusulas comerciales estándar para contratos, así como en la elaboración de procedimientos y documentos que brindarán mayor seguridad y transparencia a la cadena. El objetivo es contar con un marco robusto que facilite la adhesión voluntaria de productores e industriales al SISE-UE.

En conversación con InfoNegocios, Raúl Valdez, presidente de Cappro, explicó que Europa representa un destino fundamental para la harina de soja industrializada en Paraguay, con una participación de entre 25% y 30% del total exportado. “El compromiso de Cappro es promover activamente la adopción de criterios de abastecimiento sostenible. A diferencia de la soja en grano, los productos industrializados llegan directamente a Europa, por lo que debemos estar alineados con las normativas y exigencias de ese mercado”, señaló.

El SISE-UE surge como una iniciativa privada de los principales gremios vinculados a la producción e industrialización de soja, con el fin de facilitar la adecuación a los requerimientos europeos, particularmente a la Ley de Deforestación (Reglamento EUDR), que entrará en vigencia en 2026. Esta normativa exigirá a los países exportadores demostrar que los productos agrícolas no provienen de áreas deforestadas ni degradadas, imponiendo estrictos criterios de trazabilidad.

Para Valdez, es clave que el sector se adelante a la entrada en vigencia de la ley: “El problema es que no podemos esperar a que la normativa esté vigente para poner en condiciones todo el sistema productivo. La comercialización de la soja 2026 ya se está dando hoy, incluso antes de que empiece la siembra. Es un negocio dinámico y debemos garantizar que Paraguay esté preparado para competir”.

El presidente de Cappro también subrayó que, además de cumplir con los requisitos europeos, el sistema refuerza la confianza en la producción nacional: “Esto no es una reacción ante las exigencias, sino una acción proactiva que nos permitirá madurar el sistema productivo y estar listos no solo para Europa, sino también para otros mercados que pueden tener requerimientos iguales o incluso más exigentes”.

La importancia del mercado europeo no solo radica en las exportaciones directas. Paraguay exporta gran parte de su soja en grano a Argentina, donde es industrializada y luego reexportada hacia Europa. De hecho, en 2024 alrededor del 80% de la soja enviada a la Argentina terminó siendo procesada e incorporada a las ventas externas de ese país. En ese contexto, si Argentina exige que el 100% de sus compras en Paraguay cumplan con trazabilidad, la totalidad de la producción local debería adaptarse a los estándares europeos.

El trabajo conjunto de los gremios apunta precisamente a que todos los actores de la cadena —productores, industriales, exportadores y cooperativas— cuenten con reglas claras y herramientas prácticas para la adhesión. Esto incluye la implementación de un sistema informático homologado, la estandarización de documentos y la capacitación para resolver dudas técnicas y operativas. “Lo importante es caminar en conjunto para no dar pasos en falso y garantizar la competitividad de todo el sector”, remarcó Valdez.

El desafío no es menor, ya que otros países de la región como Argentina y Brasil también avanzan en la preparación de sus sistemas de trazabilidad. No obstante, Valdez aseguró que Paraguay tiene condiciones óptimas para cumplir con los requisitos gracias a políticas ambientales previas, como la Ley de Deforestación Cero vigente en la región Oriental desde hace años. “Tenemos excelentes condiciones para competir y lo fundamental es que demos pasos firmes para consolidar nuestra posición”, agregó.

Con esta estrategia, Paraguay busca no solo mantener abiertas las puertas del mercado europeo, sino también posicionarse como un proveedor confiable en un contexto global donde la sostenibilidad y la transparencia se vuelven factores decisivos para acceder a nuevos destinos.

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