El Banco Central del Paraguay (BCP) elevó del 4,2% al 4,5% su proyección de crecimiento del producto interno bruto (PIB) para 2026, según la actualización del Informe de Política Monetaria (IPoM), presentada el 15 de julio. La revisión responde principalmente al mejor desempeño esperado de la agricultura, impulsada por la producción de soja, aunque también contempla ajustes favorables en la industria manufacturera, la generación de energía eléctrica, el comercio y otros servicios.
La mayor corrección se produjo dentro del sector primario, cuya proyección de crecimiento pasó del 3,1% al 3,8%. En particular, la estimación para la agricultura aumentó del 3,2% al 4,7%, debido principalmente a los resultados obtenidos por la producción sojera.
Este desempeño ya se refleja en el comercio exterior. Según datos del BCP, al cierre del primer semestre de 2026, las exportaciones de soja crecieron un 50,9% frente al mismo periodo del año anterior, al pasar de US$ 1.506 millones a US$ 2.273 millones. Los derivados también mostraron una evolución positiva: los envíos de aceite de soja aumentaron un 22,4%, de US$ 289 millones a US$ 354 millones, mientras que las exportaciones de harina de soja subieron un 17,9%, de US$ 296 millones a US$ 349 millones.
Para Lindemar Cesca, presidente de la Asociación de Productores de Soja, el sector mostró un buen desempeño durante la primera parte del año, favorecido por una cosecha positiva y por la salida gradual de la producción hacia los mercados internacionales.
“Veo un buen desempeño, ya que tuvimos una cosecha muy buena. La mercadería se va exportando poco a poco y seguirá saliendo durante el segundo semestre”, afirmó.
No obstante, la mejora del sector primario fue parcialmente compensada por una fuerte revisión a la baja en la ganadería. La proyección de crecimiento de esta actividad pasó del 1,8% a apenas el 0,1%, debido a un nivel de faenamiento menor que el estimado inicialmente. De acuerdo con el BCP, este comportamiento se da en un contexto de retención de vientres bovinos destinada a la recomposición del hato ganadero.
El crecimiento se extiende a la industria y la energía
El nuevo escenario económico no depende únicamente de la agricultura. El sector secundario también recibió una corrección al alza, al pasar de una expansión prevista del 4,1% al 4,6%.
Dentro de este grupo, la industria manufacturera crecería un 3,9%, por encima del 3,7% proyectado anteriormente. La mejora estaría vinculada con una mayor producción de productos químicos y aceites, actividades que también se benefician del buen desempeño agrícola y de la transformación de materias primas.
El componente de electricidad y agua presentó una de las mayores revisiones del informe: su previsión aumentó del 5,7% al 7,4%, impulsada por una mayor producción de energía eléctrica de las entidades binacionales y por el incremento de la distribución interna.
La construcción, en cambio, mantuvo sin cambios su proyección de crecimiento, situada en el 3,5%.
Por su parte, el sector terciario tendría una expansión del 4,6%, ligeramente superior al 4,5% estimado en el informe anterior. La previsión para el comercio fue ajustada del 3,4% al 3,5%, mientras que la de otros servicios pasó del 5,4% al 5,6%. Dentro de este último segmento, el transporte mostraría una mayor actividad, en línea con el aumento de la producción agrícola y la necesidad de movilizar las cosechas.
El Gobierno general mantuvo su previsión de crecimiento en el 2,6%. En contraste, el componente de impuestos fue revisado a la baja, del 5% al 4,4%.
Aun excluyendo el impacto de la agricultura y de las entidades binacionales, la economía mostraría una expansión del 4,5%, levemente superior al 4,4% previsto anteriormente. Este resultado indica que, aunque la soja constituye uno de los principales motores de la revisión, la mejora también se extiende a otras actividades económicas.
Más exportaciones y consumo privado
Desde la perspectiva del gasto, el BCP ajustó levemente al alza la proyección del consumo privado, del 4,2% al 4,3%, en línea con el desempeño de la actividad económica. La formación bruta de capital fijo y el consumo público, por su parte, no registraron modificaciones.
La previsión de crecimiento de las exportaciones fue elevada del 2,6% al 3,5%, como consecuencia de la mayor producción agrícola, de aceites y de productos químicos. Las importaciones también aumentarían más de lo esperado, con una revisión del 1,2% al 1,4%, explicada principalmente por la adquisición de bienes de consumo y productos intermedios.
En este escenario, la soja vuelve a ocupar un lugar central, no solo por su peso dentro de las exportaciones, sino también por su capacidad de generar movimiento en otras actividades, como el transporte, la industria aceitera, los servicios logísticos y el comercio.
La próxima zafra ya comienza a tomar forma
Mientras la cosecha actual continúa saliendo al mercado, los productores ya avanzan en la preparación de la campaña 2026-2027. Cesca explicó que actualmente se desarrolla la cosecha del maíz zafriña en departamentos como Itapúa, Alto Paraná y Caaguazú, además de la recolección de algunas partidas de chía y sorgo.
Paralelamente, los productores comenzaron a adquirir insumos para la próxima siembra de soja.
“Gran parte de los productores ya compró los insumos, principalmente abonos y fertilizantes, que representan la parte más voluminosa. También se están preparando las semillas, ya sea mediante la compra a semilleras o con semillas propias. Está todo encaminado para la próxima siembra”, manifestó.
El gremio estima que la superficie cultivada se mantendría cerca de los 3 millones de hectáreas. Podría registrarse una leve expansión en el Chaco, aunque en esa región el calendario agrícola es más tardío y todavía está finalizando la cosecha anterior.
Respecto de la posible llegada del fenómeno de El Niño, Cesca señaló que aún existen diferencias entre los pronósticos sobre su intensidad. Consideró, sin embargo, que los productores cuentan con tecnología y capacidad operativa para aprovechar rápidamente las ventanas de buen tiempo.
“Para quien planta soja es preferible una temporada con lluvias antes que una sequía. Cuando sale el sol se puede entrar al campo y sembrar, pero sin humedad hay que esperar. El productor paraguayo tiene maquinaria y tecnología para avanzar rápidamente cuando las condiciones lo permiten”, expresó.
El desafío no termina con una buena cosecha
Pese a las perspectivas favorables de producción, uno de los principales retos para el sector será la comercialización. Cesca advirtió que los productores deben mejorar el uso de las herramientas de mercado para reducir su exposición a las fluctuaciones de precios y evitar concentrar sus ventas en momentos desfavorables.
“El desafío más importante está en la venta de la soja. Tenemos herramientas, pero necesitamos aprender a utilizarlas mejor para cerrar operaciones de manera gradual y lograr un precio promedio. También es necesario relacionar la compra de insumos con la venta de la producción, para saber cuántos kilos de soja se necesitarán realmente para cubrir los costos”, explicó.
El escenario, sin embargo, continuará condicionado por el clima, los precios internacionales, la capacidad de comercialización de los productores y el comportamiento de sectores que muestran un menor dinamismo, como la ganadería. La soja vuelve a ser el principal factor detrás de la mejora de las perspectivas, pero el crecimiento proyectado para 2026 también encuentra respaldo en la industria, la energía, el comercio y los servicios.