Le dijeron que eligiera “una carrera de verdad”; hoy Diana Frutos escribe, actúa, dirige y produce sus propios proyectos

(Por BRSiempre decimos que el universo conspira a nuestro favor; que cuando las cosas son para nosotros aparecen, salen y, aunque quizás no todos los caminos nos lleven a Roma, sí nos llevan a donde queremos.

Diana Frutos, actriz, dramaturga, guionista y comediante, contó a InfoNegocios cómo fue su transitar por el arte y cómo se volvió a encontrar con su sueño de niña a los 35 años. “Siempre me gustó hacer teatro. Yo escribía obras desde chiquitita, desde que tengo cinco o seis años, escribo cuentos. Nunca guardé, lastimosamente mis cuentos y poemas, por lo tanto, no tengo registro de eso. Lo que tengo es memoria de que yo me pasaba escribiendo y me iba a la dirección a leer mis cuentos. Era feliz por eso, a mí me tocaba ir a leerle a la directora mis cuentos”.

“Cuando terminé el colegio, tenía que elegir una carrera y yo quería ser actriz. Me dijeron que ni una posibilidad, que eligiera una carrera de verdad. Entonces elegí administración de empresas y después marketing. Hoy agradezco haberlo hecho, porque esas dos carreras me dieron la base para producir mis propios proyectos”, recordó Frutos.

Durante varios años trabajó en la empresa familiar dedicada a la venta de repuestos. Aunque el rubro poco tenía que ver con el arte, encontró la forma de alimentar su creatividad creando revistas especializadas, organizando eventos corporativos e incluso desarrollando propuestas innovadoras como los “actores infiltrados”, intervenciones teatrales que sorprendían a los asistentes durante reuniones empresariales. “Siempre buscaba la forma de hacer algo creativo, porque vender repuestos me aburría”, confesó.

“Cuando me estaba recibiendo de marketing, hice un taller de actuación con Agustín Núñez. Y el mismo día de la clausura del taller, era mi colación de marketing. Le dije a mi mamá y a mi papá que no iba a ir a mi colación. Mejor egresada de marketing era y les dije: no me interesa la colación de marketing, yo quiero ser actriz. Casi se murieron. Me prepararon una fiesta sorpresa encima. Falté al taller con Agustín Núñez, tenía vergüenza porque no fui a la clausura y, para mí, yo estaba tachada de la escena teatral paraguaya para siempre”.

Aunque el teatro seguía apareciendo una y otra vez en su vida, la oportunidad definitiva llegó recién a los 35 años, cuando un grupo de amigos la animó a participar de un taller de stand up. “Tenía un grupo de recomendaciones gastronómicas en Facebook. De madrugada escribíamos reseñas de restaurantes con unos amigos. Ellos me decían: Diana, vos tenés que hacer teatro, tenés que escribir. Mi pediatra, que también es pediatra de mis hijos, Estela Benítez Leite, me decía lo mismo. Entonces hice un taller de stand up”.

“Ese primer show cambió absolutamente todo. Tiraba una frase y la gente se reía; decía otra y se reían todavía más. Ahí sentí que estaba en el lugar donde tenía que estar”, dijo. Los nervios casi arruinan aquel debut. En medio de la presentación olvidó por completo el libreto. “Me olvidé de todo y empecé a pedir un apuntador. La gente pensó que era parte del show y se reía todavía más. Ahí confirmé que ese era mi lugar”.

Poco después publicó un mensaje en redes sociales ofreciendo sus servicios como actriz. “Quiero actuar, llámenme”, posteó. Fue convocada para integrar el elenco de Tacones Salvajes, obra que debutó en el Teatro Municipal de Asunción. “Cuando entré al escenario y vi todas esas butacas rojas, sentí un escalofrío enorme. Pensé que no merecía estar ahí porque todavía no había estudiado actuación”, rememoró.

Esa sensación la impulsó a formarse profesionalmente en el Taller Integral de Actuación (TIA). Desde entonces no dejó de estudiar: talleres de actuación, dramaturgia, escritura audiovisual y ahora también dirección teatral en El Estudio forman parte de una capacitación permanente que considera indispensable para crecer.

Su faceta como dramaturga comenzó casi al mismo tiempo. En el marco de Teatro Mbyky escribió sus primeras obras breves y posteriormente transformó una de ellas en Colorete y Portaseno, su primera obra larga. “No importa si estoy actuando, escribiendo o haciendo casting. Al final siempre estoy contando historias”, dijo.

Ese talento también la llevó al mundo audiovisual. Tras crear la parodia inspirada en la serie Sopa Paraguaya, comenzó a recibir propuestas para desarrollar guiones profesionales. Participó como guionista en la serie Marilina y posteriormente integró el equipo creativo de Solo por unos días, además de otros proyectos que actualmente se encuentran en desarrollo.

En paralelo, descubrió otra faceta que hoy ocupa buena parte de su agenda: la dirección de casting para cine, televisión y publicidad. “El casting audiovisual es maravilloso porque podés trabajar mucho con los actores. El de publicidad es completamente distinto. Todo tiene que resolverse para ayer y con pedidos súper específicos. Es estresante, pero también muy desafiante”.

Actualmente se encuentra preparando uno de los proyectos más ambiciosos de su carrera: Expuestas, una obra escrita por ella que propone invertir completamente la mirada sobre las experiencias femeninas. La puesta presenta cuatro personajes de mujeres interpretados exclusivamente por actores masculinos, entre ellos Mario González Martí, Diego Mongelos, Bruno Sosa y Félix Medina.

“La obra habla de maternidad, amor, trabajo, sueños y de todos los límites que enfrentamos las mujeres. Quiero escuchar esas historias desde voces masculinas y ver qué ocurre cuando ellos se ponen literalmente en nuestra piel”. El estreno está previsto para septiembre en el Teatro Arlequín y marcará además su debut como directora, junto a Elenita Aquino, su codirectora.

Fuera de los escenarios, Frutos también prepara el lanzamiento de Los besos que vendrán, su primera novela. La historia nació luego de cuestionar los estereotipos presentes en muchas novelas románticas internacionales. “Quería escribir una historia de amor que pudiera pasarle a cualquier paraguaya. Una mujer que trabaja, que tiene hijos, que llega cansada, que vive situaciones reales. No una protagonista perfecta que viaja en helicóptero y tiene una vida imposible”.

El libro será financiado mediante una preventa de ejemplares, una modalidad que le permitirá imprimir la primera edición gracias al apoyo directo de sus lectores.

Por otro lado, Diana Frutos también observa una evolución positiva en el público. Cada vez más personas se animan a asistir por primera vez a una función, aunque considera que el gran desafío sigue siendo lograr mayor visibilidad para las producciones nacionales.

“Estamos todavía bastante huérfanos de apoyo económico. Hay empresas que apuestan por el teatro, pero todavía son pocas. Aun así, siento que la gente tiene muchas más ganas de salir, descubrir propuestas nuevas y volver al teatro. Ese cambio ya empezó y es muy esperanzador”, resaltó.

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