Luis Szaran: “El director de orquesta le da la espalda al público, yo quise mirar a las personas de frente y trabajar para cambiar vidas”

(Por BR )La vida de Luis Szarán estará retratada en el tercer capítulo de la serie documental Mborayhu Porã, una producción realizada por Maneglia Schembori que busca rescatar las historias de figuras del arte paraguayo cuyo recorrido puede servir de inspiración para nuevas generaciones. Lejos de centrarse en premios, reconocimientos o giras internacionales, el documental pone el foco en los desafíos, sacrificios y decisiones que marcaron el camino de uno de los referentes culturales más importantes del país.

Según Szarán, “el objetivo es mostrar vidas consagradas a una causa y que puedan motivar a niños y jóvenes a luchar por sus sueños. Tiene un efecto educativo más que una intención de exhibir logros. En mi caso, muestra cómo me formé en contra de la voluntad de mi familia, que no aceptaba que eligiera la carrera de músico, y cómo tuve que comenzar estudiando de forma clandestina”.

El documental se suma a otras entregas de la serie y busca mostrar la dimensión humana detrás de una carrera ampliamente reconocida dentro y fuera del Paraguay. Uno de los aspectos centrales de la producción es el relato de una infancia marcada por limitaciones económicas y decisiones que cambiarían el rumbo de su vida.

Es así que Szarán recordó que “a los 12 años renuncié a mi comodidad en Encarnación, a mis amigos, a la seguridad de mi colegio y a mi familia. Emigré a Asunción con una mochilita, viajando en un camión de yerba porque no tenía dinero para el pasaje. Quería estudiar y aquí tenía un maestro que me había otorgado una beca de por vida. Ese fue un punto fundamental dentro de mi proceso de formación”.

Años más tarde, esa misma determinación lo llevó a Europa. Con apenas 22 años viajó a Italia gracias a una beca otorgada por el gobierno italiano y al apoyo de varias personas que colaboraron desinteresadamente con sus estudios.

Aunque la figura pública de Szarán suele asociarse principalmente con la dirección orquestal, el documental también explora otras facetas de su trayectoria. Además de dirigir importantes agrupaciones sinfónicas, es compositor, musicólogo y autor de once libros publicados en Paraguay, Alemania, Italia y España. Sus investigaciones abarcan desde biografías de músicos paraguayos hasta estudios sobre música indígena y el legado musical de las antiguas reducciones jesuíticas.

La producción también dedica un espacio importante a una de las iniciativas más transformadoras de su carrera: el proyecto Sonidos de la Tierra, que este año cumple 25 años de trabajo.

“Soy emprendedor social a través de Sonidos de la Tierra y esa causa ocupa una parte fundamental de mi vida”, explicó.

Durante más de un año, el equipo de producción recorrió distintos lugares que marcaron su historia personal y profesional: desde ensayos con la Orquesta Sinfónica de la Ciudad de Asunción hasta encuentros con niños y comunidades indígenas en el Chaco, pasando por sitios vinculados a la llegada de sus padres inmigrantes europeos al país.

“Este documental me hizo revisar mis archivos, fotos de amigos de la infancia y recuerdos familiares. Nosotros venimos de un origen humilde, muy duro. Mis hermanos y yo tuvimos una infancia difícil. Recordar esas carencias, incluso la falta de recursos para comer en determinados momentos, no nos achicó; más bien nos dio fortaleza para seguir luchando”, mencionó Szarán.

Para el artista, participar en un documental también transformó por completo su visión sobre el cine. Confesó que, al desenvolverse siempre en el ámbito de las artes vivas, nunca había sentido una conexión especial con esta disciplina.

“Era algo enlatado. Incluso discutía con amigos expertos en cine, que me decían que estaba equivocado. Yo necesitaba el arte en vivo, como el teatro, y el cine no me parecía así. Hasta que me tocó trabajar durante nueve meses en este proyecto. Solo para tomar un libro de un estante se hacían 50 tomas desde distintos ángulos. Ahí empecé a comprender el sacrificio que implica y las horas de trabajo que requiere. Cambié completamente de perspectiva”.

La exigencia técnica del equipo de producción también lo sorprendió. Según comentó, hubo ocasiones en las que dedicaron varios días de trabajo para obtener apenas un minuto de material final.

“Fue agotador, pero estoy muy orgulloso del resultado que lograron”, afirmó.

Más allá del repaso biográfico, Szarán considera que el documental transmite dos enseñanzas principales.

“Soñé con dirigir en Berlín, París o Londres, y lo logré. Pero eso no ocurre de un día para otro; son procesos que pueden llevar décadas”, expresó.

La segunda, y quizás la más importante para él, está relacionada con el sentido profundo del arte y el servicio a los demás. El músico confesó que, tras alcanzar reconocimiento internacional, comprendió que su misión iba más allá de los aplausos y la fama.

“Descubrí que mi vida tenía que servir para algo más que recibir reconocimiento sobre un escenario”, sostuvo.

Esa reflexión dio origen a un compromiso social que hoy define buena parte de su legado. A través de la música, busca generar oportunidades, fortalecer comunidades y promover valores humanos.

“Decidí darme vuelta. El director de orquesta le da la espalda al público; yo quise mirar a las personas de frente y trabajar para cambiar vidas mediante la música”, concluyó.

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