La mayoría de los artistas probablemente pasó por esa conversación con sus padres: “Quiero ser artista, no quiero ser doctor, abogado o ingeniero”. Para Mafe Mieres, actriz y directora de teatro, no fue diferente. Al terminar el colegio todavía estaba pensando qué quería estudiar y qué camino tomar.
“Mi mamá quería que estudiara odontología y yo le dije: ‘Pero vos, ¿cómo pensás que vamos a financiar eso?’. Entonces le dije: ‘Yo voy a trabajar y voy a ver qué puedo costearme para que nadie me diga: vos tenés que hacer esto’. Empecé a trabajar y ahí primero quise hacer Comunicación Audiovisual”.
Mafe contó que en el verano iba al Club Sajonia y, en una de esas idas y vueltas, vio una pancarta que decía “Audiciones para El Estudio”. “Yo no tenía idea de qué era eso, entonces empecé a averiguar y vi que era una escuela para estudiar actuación de antecámara y teatro, y que el director era Agustín Núñez. Y dije: bueno, voy a ir a probar”, recordó.
La curiosidad terminó convirtiéndose en una carrera que comenzó formalmente en 2015 y que la mantiene vinculada a los escenarios, tanto desde la actuación como desde la dirección.
En El Estudio se formó como actriz profesional y posteriormente completó la carrera de Dirección Teatral. Desde entonces, el teatro dejó de ser una prueba para convertirse en el eje de su recorrido profesional. “Creo que todo es por algo. Lo bueno, lo malo, lo que te sale y lo que no te sale. Cuando algo es para vos, es como que todo el camino se allana”, reflexionó.
A lo largo de su trayectoria trabajó con compañías y referentes como Equipo Teatro, Arlequín Teatro, Alicia Braga y Teatro Mbyky, entre otros. Como actriz, participó en obras como Garfio, una de piratas y princesas, Fiesta Mesiánica, La más fuerte, La Bella y la Bestia, Colón agarra viaje a toda costa y La Desgracia, producción que obtuvo el premio a Mejor Obra del Año en los Premios Edda de los Ríos 2020. En su faceta como directora, en 2025 recibió el Premio Edda de los Ríos a Mejor Dirección por Finca La Fe.
La dirección también está presente desde aquella primera inquietud por el mundo audiovisual. Mafe quería dirigir cine y encontró en el teatro una escuela para acercarse a ese objetivo. “Me encanta actuar, amo actuar. Me gusta crear la vida del personaje, investigar todo el contexto que lo rodea, por qué piensa así, por qué se mueve así”, dijo.
Con el tiempo, esa experiencia como intérprete se convirtió también en una herramienta para dirigir. Desde ese lugar puede comprender los distintos procesos de construcción de un personaje y acompañar a los actores según sus necesidades. Algunos parten de las emociones, otros necesitan conocer profundamente el contexto y otros construyen desde lo externo hacia lo interno.
Para Mafe, haber recorrido ambos caminos le permite mirar la dirección desde una sensibilidad particular. Y aunque ya dirigió alrededor de siete u ocho obras, todavía siente que está empezando en ese terreno.
Su recorrido como actriz también continúa. Calcula que participó en aproximadamente ocho a diez obras y, desde 2015, prácticamente todos los años estuvo vinculada a algún proyecto, con pausas relacionadas principalmente con el nacimiento de sus hijos.
La maternidad es justamente otro de los desafíos que atraviesan su carrera. Ser mujer, artista y madre, sostiene, implica aprender a administrar tiempos, proyectos y responsabilidades. “Es difícil sostener una carrera artística, es difícil ser mujer y ser artista, es difícil ser mujer, artista y madre”, afirmó.
Desde su experiencia, Mafe observa el teatro paraguayo con dos caras. La primera está marcada por las dificultades: considera que existe poco apoyo estatal, falta de presupuesto, escasa planificación y ausencia de leyes que protejan adecuadamente al sector.
Pero también identifica una escena joven que puede convertirse en una oportunidad para el futuro. “Hay nuevos artistas con ganas de crear, proyectos diferentes y una generación que necesita espacios para mostrar lo que puede hacer. Hay que abrirle la puerta a gente nueva, porque si no, esto puede llegar a desaparecer”, sostuvo.
Para ella, el desafío también pasa por recuperar festivales y circuitos culturales, conectar más a Asunción con el interior y generar oportunidades para artistas que muchas veces no cuentan con los recursos para abrirse camino. “Hay que crear espacios para que ellos vengan y para que nosotros también vayamos. Yo creo que es súper importante y, así, también forjar una identidad bien marcada para salir afuera a representar a nuestro país”.
Por otro lado, Mafe se encuentra actualmente dirigiendo Bodas de Sangre, de Federico García Lorca, con una propuesta contemporánea que dialoga con el presente sin perder la esencia del clásico, en un formato 360.