Neolife celebró sus 13 años de trayectoria presentando Caren, una iniciativa que sistematiza el recorrido de cada paciente desde la primera consulta hasta la concreción del proyecto reproductivo. La propuesta fue presentada durante un encuentro que reunió a directivos, médicos, colaboradores e invitados especiales, en una jornada que también sirvió para repasar los principales hitos alcanzados por la institución a lo largo de más de una década de trabajo.
Según explicó el Dr. Roger Molinas, fundador y director de Neolife, la evolución del centro puede dividirse en tres grandes etapas. La primera estuvo enfocada en la construcción de infraestructura y la incorporación de tecnología; la segunda, en la mejora de los resultados clínicos y la obtención de certificaciones internacionales; y la tercera, que marca el presente de la organización, está centrada en la experiencia del paciente.
“Hoy nos damos cuenta de que no sirve tener infraestructura de primer nivel, tecnología avanzada y excelentes resultados si no logramos conectarnos con la experiencia que vive cada paciente durante todo el proceso”, señaló Molinas.
Un camino reproductivo integral
Caren nace precisamente con ese objetivo: ofrecer una visión clara, organizada e integrada del proceso reproductivo. La propuesta articula diferentes áreas, especialidades y tecnologías para acompañar a cada persona de manera personalizada, desde la identificación del problema hasta el tratamiento y seguimiento posterior.
El modelo se estructura en cuatro etapas. La primera corresponde a la consulta de orientación reproductiva, donde se identifica la situación específica de cada paciente. Molinas destacó que la medicina reproductiva va mucho más allá de la infertilidad, ya que también abarca casos de abortos recurrentes, preservación de fertilidad y otros desafíos vinculados a la salud reproductiva.
La segunda fase, denominada ERIN (Evaluación Reproductiva Integrada de Neolife), concentra los estudios diagnósticos necesarios en un solo lugar y en una única visita. Allí se analizan aspectos relacionados con la fertilidad femenina, masculina y genética, complementados por servicios de nutrición, psicología, medicina integrativa y medicina tradicional china.
Posteriormente, una consulta de integración diagnóstica permite presentar los resultados y definir el tratamiento más adecuado, que puede incluir procedimientos quirúrgicos, técnicas de baja complejidad o reproducción asistida de alta complejidad, como la fecundación in vitro. Finalmente, la cuarta etapa corresponde a la realización del tratamiento.
De acuerdo con el especialista, uno de los principales diferenciales del modelo es que las tres primeras etapas pueden completarse en aproximadamente un mes, permitiendo avanzar rápidamente hacia el tratamiento. “Nuestra filosofía siempre fue la de una ‘One Stop Fertility Clinic’, un centro de fertilidad donde el paciente puede resolver prácticamente todo en una sola visita. Lo que hicimos ahora fue sistematizar ese proceso y fortalecer el acompañamiento para evitar abandonos”, explicó.
Resultados por encima del promedio regional
Entre los logros que la institución destaca en estos 13 años se encuentran la certificación internacional de sus procesos y los resultados clínicos obtenidos.
“Somos el único centro certificado internacionalmente en el país y tenemos resultados que se encuentran por encima del promedio latinoamericano en tasas de embarazo y de parto”, afirmó Molinas.
Estos resultados son consecuencia de la inversión sostenida en infraestructura, tecnología y capacitación profesional, aunque remarcó que el gran desafío actual consiste en complementar esos estándares con una experiencia cada vez más humana y cercana para los pacientes.
Un desafío pendiente: ampliar el acceso a los tratamientos
Molinas también aprovechó el aniversario para reflexionar sobre la realidad de la medicina reproductiva en la región. Según indicó, la infertilidad afecta aproximadamente a una de cada seis parejas en todo el mundo, independientemente del país o del nivel socioeconómico.
Sin embargo, la cantidad de tratamientos realizados en América Latina sigue estando muy por debajo de la demanda potencial. Mientras que los estándares internacionales estiman una necesidad de alrededor de 1.500 tratamientos por millón de habitantes al año, en la región se realizan entre 200 y 250, y en el mercado local la cifra ronda apenas entre 100 y 150 tratamientos por millón de habitantes.
Entre las principales barreras de acceso identificadas por Neolife aparecen los factores económicos, las dificultades geográficas para pacientes del interior y, en menor medida, aspectos socioculturales.
Con la presentación de Caren, la institución busca precisamente reducir parte de esas barreras mediante procesos más ágiles, integrados y centrados en las necesidades de cada paciente.
La celebración de los 13 años incluyó además una experiencia audiovisual inmersiva para presentar el nuevo modelo, un video conmemorativo, palabras de los directivos de la institución y un brindis junto a invitados especiales. Más allá del aniversario, el evento marcó una nueva etapa para Neolife, enfocada en combinar tecnología, resultados clínicos y acompañamiento integral dentro de una misma experiencia reproductiva.