Según explicó Cáceres, durante el año se consolidaron proyectos de mayor envergadura, incluidos edificios que rompieron récords de altura en el país. Estas obras, señaló, incorporaron desde su fase inicial un mayor compromiso con el cumplimiento de normativas y estándares internacionales de seguridad, lo que impulsó de forma directa la demanda de sistemas y materiales contra incendios.
El ejecutivo sostuvo que 2025 marcó un crecimiento sostenido del mercado, impulsado por un mayor volumen de obras, más inversiones y exigencias cada vez más estrictas en materia de prevención contra incendios. “No se trató de un repunte aislado, sino de un proceso continuo a lo largo del año”, remarcó.
Ese crecimiento también se reflejó en un aumento concreto de la demanda, no solo en cantidad de proyectos, sino en la forma en que los clientes abordaron la seguridad. Desde LUME Ingeniería, empresa que opera bajo un sistema de gestión certificado ISO 9001, Cáceres observó que los clientes comenzaron a priorizar el asesoramiento profesional y a dejar de lado la improvisación.
“Hoy se valora mucho más el trabajo bien hecho, el cumplimiento normativo y la contratación de empresas especializadas”, explicó. Ese cambio cultural, añadió, marcó una diferencia clara en el mercado y elevó el estándar general del sector de prevención contra incendios en Paraguay.
En cuanto a la oferta de materiales, el director ejecutivo de LUME fue contundente: la producción nacional de materiales contra incendios es prácticamente inexistente. En el país solo se fabrica de manera local la soportería cuando se requieren piezas específicas para tuberías, aunque incluso en esos casos se utilizan perfiles y acero importados.
Todos los componentes críticos (cañerías, uniones ranuradas, rociadores, válvulas y demás elementos certificados) llegan del exterior. “La dependencia de la importación es total”, afirmó Cáceres. Donde sí existe un fuerte componente local es en la mano de obra, que es 100% paraguaya y cumple un rol clave en la ejecución de los proyectos.
Uno de los principales desafíos que enfrentó el sector en 2025 fue acompañar el crecimiento sin resignar calidad. Cáceres explicó que la prevención contra incendios requiere conocimientos altamente especializados, pero que en Paraguay no existe una carrera universitaria específica que forme profesionales completos para este rubro.
Ante ese vacío académico, LUME Ingeniería apostó fuertemente por la capacitación interna. Un ingeniero, detalló, necesita al menos dos años de formación dentro de la empresa, acompañado por un tutor experimentado, antes de poder desempeñarse de forma autónoma en proyectos u obras.
“Atender una demanda creciente siempre representa un reto, pero lo enfrentamos con capacitación continua, generación de conocimiento y formando nuevos profesionales”, concluyó Cáceres. Para el sector, 2025 no solo cerró con mejores números, sino también con una base más sólida para elevar los estándares de seguridad contra incendios en Paraguay.